Ministerio Carcelario

Hebreos 13:3 Acordaos de los presos, como si estuvierais presos juntamente con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo.

Comienzo del ministerio

El ministerio carcelario surge en el año 1997 con la persona de Jorge Daniel Visciglia, quien en el año 1994 sufre la pérdida de su padre Angel Santos Visciglia, luego de unos meses de haber padecido éste, complicaciones físicas a raíz de una golpiza que le propinaron malhechores que lo asaltaron cuando se dirigía a trabajar.
Inesperadamente es invitado por otras personas para visitar la cárcel, a lo cual en primera instancia se rehusa, debido a lo que le había tocado vivir con su padre, pero la segunda vez que le repiten la invitación acepta considerando que ésta podría ser una labor encomendada por Dios, por lo que dejando resentimientos y rencores de lado, pone manos a la obra. Y es así como las visitas comienzan, primero en la unidad 17 de Olmos, y luego de algunos meses surge la unidad 25 de la misma localidad. En este tiempo Dios añadía hermanos que lo acompañaban en esta tarea. Mas tarde se abrirían las puertas de la unidad 34 (Melchor Romero), la unidad 9 de La Plata y por último la unidad 35 de Magdalena.

Tarea a realizar

La visita que se hace a los reclusos consiste en ir a los pabellones dando ánimo, usando como fuente de inspiración la Biblia a través de las charlas personales o en forma grupal por medio de la exposición de la misma en medio de una reunión donde se elevan cánticos espirituales y plegarias al Señor Jesucristo.
Esta tarea no solo tiene un fondo espiritual sino que también se ofrece una ayuda material (alimentos no perecederos, artículos de limpieza e higiene personal, ropa y calzado.)
Todos estos artículos son producto de donaciones de los integrantes de la iglesia.
También se les provee material impreso para los estudios bíblicos y los elementos necesarios para escribir.

Objetivo

El objetivo de este ministerio es llegar a todos los lugares, donde se abran las puertas, para poder ayudar al recluso, tratando en todo momento de hacerlo en forma ordenada, colaborando así con las autoridades de cada penitenciaria, siendo parte de la solución y llevando esperanza donde, de otra manera, nunca la habría.
Este trabajo responde a lo que nos enseña la Palabra de Dios:

“Acordaos de los presos, como si estuviereis presos juntamente con ellos.” Hebreos 13:3