PERSEVERAR, MEDITAR, PRACTICAR

La Palabra de Dios insta al cristiano a buscar la bendición de Dios a través de La Biblia. Y en el versículo de Josué 1:8 se alienta al creyente a poner por obra estos tres verbos que lo alentarán en el camino del Señor. “Nunca se apartará…” sugiere que muchas oportunidades vendrán en las que la oposición se levantará para que uno claudique, frene, y/o retroceda. El hombre y la mujer de Dios permanecerán firme en la palabra recibida sabiendo con plena certeza que ese esfuerzo traerá bendición a su vida. “De día y de noche meditarás en Él…” enseñando la importancia de detenerse para escuchar a Dios. Los diversos trajines del andar cotidiano intentan separar al creyente de la meditación. Los mejores encuentros con Dios suceden frecuentemente a través de una búsqueda intensa de Su presencia. “Para que guardes y hagas…” Santiago dice que la fe debe ser mostrada, y esto es lo maravilloso de la vida cristiana. La Palabra de Dios es garantía si uno se somete a ella y la practica. Y como consecuencia de ello, el resultado será “…harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien”. Es una fórmula que no falla. Persevere, medite y practique la Palabra; será bendecido.

Bosquejo

Texto: Efesios 6:17b-18; 2° Timoteo 2:1-5

Tema: En el día malo: Revestíos de toda la armadura

Jesucristo habló de la “hora de la prueba”. Apc 3:10. Y el apóstol Pablo lo acentúa hablando del “día malo”. Efe. 6:13. Todo cristiano en algún momento de su vida habrá tenido un día malo, pero nadie puede negar que el día malo está actualmente sobre el mundo entero. Por lo cual

Consideremos:

I) LA ESPADA DEL ESPIRITU QUE ES LA PALABRA DE DIOS.

A) El efecto de la espada según Hebreos 4:12.
1. Es viva y eficaz.
2. Más cortante que una espada de doble filo
3. Examina los deseos, las decisiones y los pensamientos.
4. Revela la motivación del corazón.
B) Ejemplos:
1. Lo sucedido en el día de pentecostés. Hechos 2:37.
2. La obra en el corazón de Lidia. Hechos 16:14
C) La orden apostólica. 2° Timoteo 3:16-17.
1. Nunca deje de anunciar la palabra. Hechos 4:20.
2. El centro de la predicación debe ser Jesucristo. 1° Cor. 2:2.
3. ¡Cuidado! No predique otro evangelio. Gálatas 1:8.

II) EL REVESTIMIENTO CARISMATICO. Ef. 4:7-8

A) Erradicando la ignorancia. 1° Corintios 12:1-2.
B) Brindando conocimiento. 1° Corintios 12:4.
C) Disfrutando la ministración. Romanos 12:6-8.
D) Ejemplos carismáticos
1. Lo sucedido en la ciudad de Éfeso. Hechos 19:1-6
2. La revelación ante el intento del engaño. Hechos 5:3,4,9

III) EL ARMA PODEROSA DE LA ORACION. V.18

A) La eternidad testificaran las oraciones de los santos. Apc. 5:8
B) La urgencia de la oración a favor de la iglesia. Efesios. 6:18b.
C) La grandeza de un corazón humilde. Efesios 6:19a

CONCLUSIÓN: Todo soldado de Jesucristo debe revestirse diariamente de toda la armadura, en manera especial, en este día malo que ha venido sobre todo el mundo

Triunfantes por la oración

El poder y mandato de la oración es uno de los temas más renombrados en las Escrituras. Continuamente se llama a los creyentes a vivir una vida de oración. En este pasaje, Ezequías se ve en una situación donde solo ella puede librarle. Él entonces pone en práctica lo que había aprendido. En su petición, por liberación para la ciudad, menciona tres realidades: la del mundo espiritual, la que Dios escucha la oración y la realidad que Dios es el que salva. La oración como parte de la armadura de Dios, habla de un mundo espiritual que no se ve. Ezequías describe a Dios como alguien que mora “entre querubines”, que vive en un mundo espiritual pero que a la vez está interesado en intervenir a favor de sus escogidos en la tierra. Segundo, Dios siempre nos escucha, por eso él oraba con esa seguridad. Orar confiando hará que Dios intervenga como en su momento lo hizo por Israel en ese momento. Por último, tener por cierto que Dios dará la bendición a sus hijos. Él es quién realmente salva. La armadura como parte de la batalla, da a cada hijo de Dios la oportunidad de mostrar cuan fuerte es en Él. El poder de la oración, reviste al creyente para triunfar en el camino trazado por Dios.