La armadura de Dios

Hoy en día que tanto se habla acerca del coronavirus, de lo poco que tenemos certezas es que todavía falta algo de tiempo para una vacuna efectiva. Distintas enfermedades que surgieron a lo largo de la historia, tuvieron su comienzo de fin al encontrarse un antídoto efectivo: la rubiola, la poliomielitis, el sarampión, por citar algunas. Todo esto para decir: “Más vale prevenir, que curar”. Y gran prevención en la vida del hijo de Dios, es vestirse con Su armadura para enfrentar cada día la guerra espiritual a la que es sometido y salir de ella triunfante. No puede el cristiano pensar que obtendrá la victoria si no se alista para la batalla de una manera adecuada en la que tome todo lo que Dios ha provisto para atacar y para defenderse, para avanzar y para ocupar el lugar que Dios le ha dado. Él espera que sus hijos salgan a la batalla seguros de que Él está con ellos, pero a la vez preparados para las exigencias que se le requieran: “Vístanse de toda la armadura de Dios”. Tome de cada uno de los elementos que se le ha dado y viva triunfante en el Nombre de Cristo.

Bosquejo

Texto: Efesios 6:11-18

Tema: TODA LA ARMADURA

Viendo que la palabra de Dios habla de toda la armadura… surge la pregunta ¿Cuáles son las armas que Dios ha provisto a sus guerreros? Hoy se estudiará la primera parte de toda la armadura de Dios.

Consideremos:

I) EL CINTURON DE LA VERDAD. Efesios 6:14a

A) La verdad mantiene el orden y la unidad. Efesios 4:3
1. El pueblo de Dios acepta la indicación Divina. Efesios 4:25
B) En la lista de las armas, la verdad ocupa el primer lugar. Efesios 6:14a
C) Si Ud. desea permanecer firme debe andar en la verdad. Efesios 4:15

II) LA CORAZA DE LA JUSTICIA. Efesios 6:14b

A) El que ostenta su propia justicia, tambalea en cualquier instante. Juan 13:36-38
B) Recuerde la proclama del profeta. Isaías 64:6
C) La justicia del cristiano se basa en la obra de Cristo. Romanos 5:1
D) La verdadera justicia afirma al alma. Hebreos 10:35-39

III) LA DISPOSICION DE ANUNCIAR EL EVANGELIO. Efesios 6:15

A) Satanás no se opone que se anuncien otras doctrinas. Gálatas 1:6
B) Pero se levanta cuando se anuncia el Evangelio. Gálatas 1:7-9
C) Es deber de la Iglesia anunciar la Gran Comisión. Mateo 28:20

IV) LA NECESIDAD DE USAR EL ESCUDO DE LA FE. Efesios 6:16.

A) La promesa dada a Abram. Génesis 15:1
B) La afirmación a todo el pueblo. Deuteronomio 33:29
C) Todo dardo encendido cae ante el escudo ungido. Colosenses 3:3
D) Verdades en progresión para las generaciones. Salmo 115:9-11

V) EL CASCO DE LA SALVACION. Efesios 6:17

A) La seguridad en Cristo otorga certeza mental. 1° Corintios 2:16
B) El propósito del enemigo es sembrar duda. Génesis 3:1b
C) La bendición de la convicción de la salvación. Job 19:25-27.
D) La orden Apostólica de guardar la fe. 2° Timoteo. 4:7.

CONCLUSIÓN: El suceso doloroso relatado por David. 2° Samuel 1:21

Guerra espiritual cada día.

No es nuevo entender que estamos en una guerra espiritual. Los profetas Ezequiel o Isaías hablan de la rebelión del Lucero de la mañana, Satanás, nuestro adversario. Él es el enemigo de nuestras almas, enemigo de Dios dispuesto a oponerse a Su reino, desobediente a su voluntad y enemigo a vencer. Por otro lado, Dios nos ha dado todo lo necesario para poder estar firmes y vencer. Junto a lo importante que es vestir esa armadura, debemos saber de dónde viene nuestro poder, nuestra fuerza y no es precisamente de la armadura, sino de Cristo. Somos llamados a depender del poder de Dios porque no podemos hacerlo por nosotros solos. En la vida natural nuestra fuerza física y mental viene de lo que comemos, lo que leemos, lo que nos decimos, de nuestros hábitos saludables pero en el área espiritual nuestra fuente de recursos es Él, fuente de toda fuerza y poder. Dice el apóstol vestíos, a modo de imperativo y de una acción propia de cada uno sin intervención del Señor; y a la vez da la razón que es poder estar firmes contras las asechanzas del diablo y resistir. ¿Qué acechanzas usa? Artimañas, intrigas, engaño, decepción, desaliento, crítica, confusión, errores, falta de perdón, resentimiento, vergüenza, ansiedad, etc. Debemos fortalecernos y cambiar en fuerzas del Espíritu Santo. En el día malo, de dificultad, de tentación, de oposición, estas circunstancias pueden ejercer fuerza y querer movernos o dañarnos pero si tenemos la armadura puesta podremos resistir. Cuando todo termine, el cristiano dará gloria a Dios por la victoria recibida.