“¡El que pierda su vida, la ganará”

Hablando acerca de “Decisiones Ganadoras”, la Biblia llama al cristiano a ponerse del lado de Dios. Y ponerse en tal lugar no siempre significará que la algarabía, la euforia, o el entusiasmo predominarán en la vida del creyente. Decisiones ganadoras a veces tienen que ver con entrega, renuncia, cesión, u otros calificativos similares que denotarán “aparentemente” una pérdida o fracaso a nivel humano. Ejemplos sobran en la Escritura para estos temas: Abraham, cuando cedió la elección de la tierra a Lot; José, quién buscó de buena gana a sus hermanos aún cuando estos no lo querían; David, quien tuvo una actitud parecida; y otros más que harían la lista muy larga. Pero esto alcanza para mostrar que en el reino de Dios, muchas veces perder significa ganar. La decisión humanamente de perder, hará que espiritualmente y luego expandido a todas las áreas de la vida del cristiano, sea la mejor opción para ver la mano de Dios obrando poderosamente en su favor. Permita que Su gloria se manifieste decidiendo siempre como lo pida Cristo.

Bosquejo

Texto: 2° Corintios 5:11-20

Tema: DECISIONES GANADORAS

En cada momento hay que estar preparados para tomar decisiones. ¡Qué agradecido está el humano cuando ha tomado decisiones ganadoras! Por el contrario, que doloroso es cuando se percata que no fueron las mejores decisiones.

Consideremos:

I) LA DECISIÓN DE VIVIR A LA MANERA DE CRISTO. V.15

A) Se conoce la canción interpretada por Frank Sinatra “A mi manera”.
1. Millones la han cantado hablando de un estilo de vida.
2. Un estilo que hablaba de méritos propios.
3. Pero que no encontraba la respuesta que necesitaba.
B) La firme declaración de Elías ante profetas paganos. 1° Reyes 17:1
C) El vivir a la manera de Cristo nos retiene en su presencia. 1°Reyes 18:15
D) El que vive a la manera de Cristo se gloria en su Señor. 2° Corintios 10:17

II) LA DECISIÓN GANADORA DE CUIDAR EL TEMPLO DEL ESPIRITU

A) La hermosa realidad de la íntima relación espiritual. 2° Corintios 6:16
B) El deleite de disfrutar la comunión con el Espíritu Santo. Salmo 37:4
C) El nuevo nacimiento da la pauta de

III) LA DECISIÓN GANADORA DE MEJORAR LAS RELACIONES.

A) La necesidad suplida por un milagro colectivo. 2° Reyes 4:1-7
1. Los hijos corrían el peligro de ser llevados. V.1c
2. ¡No había modo de pagar la deuda! V. 1d
3. La buena relación entre vecinos fue el camino para el milagro. V.3
B) La buena relación es el camino para obtener un milagro. Proverbios 27:10b

IV) LA DECISIÓN GANADORA DE PENSAR CORRECTAMENTE.

A) Teniendo la mente de Cristo, se logra vivir la vida de Cristo. 1° Corintios 2:16b
B) El principal mandamiento. Marcos 12:30.
C) ¿Cómo me armo del mismo pensamiento de Cristo? 1° Pedro 4:1.

CONCLUSIÓN: En cada decisión que deberá tomar, recuerde que está viviendo la vida de Jesucristo. Es la manera para poder tomar decisiones ganadoras. Filipenses 1:21.

Una decisión, una gran ganancia

Una de las frases más repetidas por los creyentes es la del Apóstol Pablo a los Filipenses: “Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia” (1:21). En este versículo se destacan claramente dos grandes verdades. En primer lugar, Pablo expresa claramente cuál era su prioridad en cuanto al sentido de la vida. Y de manera enfática, deja asentado que Cristo era su prioridad y su centro. Pasaba a segundo lugar el motivo de su predicación para darle paso a su motivo de vivir. Era Jesús, quién aun en medio de una cárcel oscura le acompañaba dándole sentido y valor a sus días allí. Era Jesús, quién le prometía terminar su obra en él. Era Jesús, quién le hacía llevar la vida allí con sumo gozo. Y en segundo lugar, afirma que morir, aun en esas condiciones sería una gran ganancia. No todos tienen el valor de enfrentar a la muerte con esta actitud. Pablo sabía que “estaba jugado”. Y morir en esa condición, fiel a Aquél que lo había llamado, haría que muchos otros opten por la misma actitud. Hoy Dios llama a su pueblo a aplicar estas grandes verdades: vivir como Cristo espera del cristiano al cien por cien y si tocara partir, esperarlo como la gran ganancia del creyente.