“Vivir el 2020.”

Los días son los episodios de la vida, los segmentos que Dios ha diseñado para el manejo de nuestra existencia. Ochenta y cuatro mil latidos de corazón. Una rotación completa de la tierra. Un círculo completo del reloj solar. Dos docenas de vueltas consecutivas del reloj de arena. Un amanecer y un atardecer. ¡Un día para estrenar, nuevecito, impecable, inexplorado y listo para utilizar! Un regalo de veinticuatro horas nunca antes vividas, disponibles para aprovechar al máximo. Si logras encadenar un buen día con otro y otro, quedarás con el collar preciosos de una buena vida. Pero esto es lo que necesitas tener presente. Ya no cuentas con el ayer. Se desvaneció mientras dormías. No existe. No puedes cambiarlo, alterarlo ni mejorarlo. Las acciones mediocres no permiten una repetición de la jugada. La arena del reloj no se desliza hacia arriba. La segunda mano del reloj se niega a ir en sentido contrario. El calendario mensual se lee de izquierda a derecha, no de derecha a izquierda. Ayer ya pasó. Todavía no tienes el mañana. A no ser que aceleres la órbita de la tierra o convenzas al sol de salir dos veces antes de ponerse una vez, no puedes vivir mañana hoy. No puedes gastar el dinero de mañana, celebrar los logros de mañana ni resolver los acertijos de mañana. Únicamente tienes hoy. Este es el día que ha hecho el Señor. Vívelo. Debes estar presente en él para ganar. No agobies hoy con los pesares de ayer. Ni lo amargues con los problemas de mañana. Encomienda tu día a Su cuidado y confía.

Bosquejo

Texto: 1° Samuel 7

Tema: ¡LAS DOS CARAS DEL MOMENTO!

Es algo real ¡Se va el 2019! Por otro lado se escucha: ¡Bienvenido el 2020! Ante esta realidad, surge un interrogante… ¿Qué actitudes toma cada hijo de Dios?

Consideremos:

I) ANTE EL AÑO QUE SE VA.

A) Reconocimiento de la fidelidad de Dios.

  1. Bajo la tutela de su madre. 1° Samuel 1:22.
  2. Entregándolo para el servicio a Jehová. 1° Samuel 1:24-26
  3. En su adolescencia y juventud. 1° Samuel 3:1
  4. Dándole un encuentro trascendente. 1° Samuel 3:9-10

      B) Quitando toda idolatría.

  1. La idolatría separa de Dios. 1° Samuel 7:3ª
  2. La idolatría es un peso. 1° Samuel 7:3b
  3. La actitud de desprenderse. 1° Samuel 7:4

      C) Gratitud

  1. Agradecer por la ayuda divina. 1° Samuel 7:12.
  2. ¿Terminamos el 2019 agradecidos?

II) ANTE EL AÑO QUE SE VIENE.

A) El minuto cero es determinante.

  1. Si es posible… lea y comparta el Salmo 23.
  2. Proclame sobre su vida y su familia el pastorado divino. V.1
  3. La presencia del pastor confortará su alma.
  4. En las decisiones: Él le guiará. V3b
  5. Todo temor es superado. 4b
  6. Disfrute diariamente la vara y el cayado de su buen pastor. 4c
  7. La unción dará sabiduría a la cabeza. 5b

CONCLUSIÓN: Nunca se olvide que vivimos por misericordia. V.6

“Viviendo sabiamente”

“Olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante”, Filipenses 3:13 Durante esta época, es muy común entre cristianos y no cristianos el mirar hacia atrás para evaluarse con el fin de hacer cambios para el año entrante. Como cristianos debemos querer siempre convertirnos en mejores embajadores de Cristo (2 Corintios 5:20), y la única forma hacer esto es despojándonos del viejo hombre y “vestirnos del nuevo hombre” (Efesios 4:22-25). Como tenemos corazones engañosos (Jeremías 17:9), la única forma para saber dónde fallamos en dar al blanco es evaluándonos. Nosotros fuimos creados a la imagen de Dios. Pero no somos una imagen perfecta, sino más bien somos una sombra de Él. Tenemos algunos de Sus atributos, pero no todos; y aun aquellos que tenemos, no son tan completos como los de Dios. Como fuimos creados así, el anhelo de todos, aun aquellos que no conocen a Dios, es mejorar. Es un deseo puesto en el corazón del hombre por Dios mismo. Entonces, lo que Pablo está enseñándonos en Filipenses 3:13 es a no mirar atrás con el deseo de quedarnos allí. Los no creyentes tienen el deseo de mejorar, y participan en la gracia común de Dios para hacer algunos cambios; pero realmente les falta el poder necesario para llegar a la plenitud, para parecerse a Cristo. Dios nos creó y nos preparó de antemano para hacer buenas obras (Efesios 2:10). Nuestro enfoque siempre debe estar hacia adelante, aun cuando evaluemos el pasado. Jesús mismo nos recordó en Lucas 9:62 que “nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios”. Dios nos ha escrito un guion, y buscar quedarnos atrás es ser rebeldes a su diseño. En su omnisciencia, Dios conoce lo mejor para cada uno de nosotros, y en humildad deberemos reconocer su sabiduría y tener gratitud por su bondad y su gracia en nuestras vidas. Y entonces, ¿qué podemos hacer para este nuevo año? Reflexionando sobre el año pasado, ¿qué hice bien pero necesito mejorar? ¿Qué hice mal que necesito cambiar? Para entender dónde Dios quiere que yo camine, ¿cuáles fueron las circunstancias que viví? ¿Cuáles fueron las oportunidades que tuve? Reconociendo mis talentos y dones, entonces ¿dónde puedo usarlos en estas oportunidades y circunstancias? Recuerde que Dios quiere que aprovechemos bien el tiempo porque los días son malos (Efesios 5:16). “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios”