Experiencia y relación frente a religión y tradición

Esa es la gran diferencia. Haber experimentado a Cristo como Señor y Salvador, y vivir cada día sabiendo que Él está con uno, que camina a nuestro lado, que nos anima continuamente que nos podemos relacionar con Él libremente, y podríamos enumerar un sinfín de momentos gloriosos que nos distinguirían claramente de lo inerte que es en sí la religión. Que monótona y seca fue nuestra vida religiosa y tradicional. Cuando una persona se rige por ritos u obligaciones morales que carecen de vida, tarde o temprano se desilusionará. Por el contrario, experimentar al Señor, le hará sentir a la persona lo vivido por aquel hombre ciego que dijo algo así como “…no sé si ese hombre (por Jesús) es religioso o no, sí sé que lo que me hizo experimentar no lo había vivido jamás…”, y añade la Biblia que a los pies de Jesús le adoró. Es por eso que las tradiciones y costumbres provenientes de la religión, nunca prevalecerán sobre la experiencia y relación que podemos tener con Jesús. Prediquemos de ella. La gente cansada encontrará en Cristo lo que ninguna institución humana le pudo dar.

Bosquejo

Texto: Salmo 103.

Tema: ¿POR QUÉ DEBO TESTIFICAR DE JESUCRISTO?

Introducción: Se puede ser testigo como los primeros cristianos. Hechos 4:20. Juan, el Apóstol quien supo escribir sobre el amor, también asegura que testificaba y anunciaba lo que había visto y oído. 1° Juan 1:1. HOY, COMO CRISTIANOS TESTIFICAMOS DE JESUCRISTO:

Consideremos:

I) PORQUE ÉL LO ORDENÓ.

A). No se hace por sentimiento, sino por obediencia. Isaías 6:8.
B). Es la gran comisión dada a la Iglesia. Mateo 28:18-20.
C.) El Señor acompañó a la Iglesia a través de los tiempos. Marcos 16:19b.

II) JESUCRISTO ES EL ÚNICO CAMINO A DIOS. San Juan 14:6.

A). El llamado del profeta del A. Testamento. Jeremías 6:16.
B). Miles y miles de personas experimentaron que: 1° Timoteo 2:5.
C). El humano siempre trató de encontrar otro camino.

III) PORQUE SOLO JESUCRISTO DA PAZ.

A). La búsqueda infructuosa. Ezequiel 7:25.
B). El pecado trae consecuencias dolorosas. Salmo 38:3.
C). Jesucristo es el príncipe de paz. Isaías 9:5.

IV) EL EVANGELIO ES PODER DE DIOS.

A). Dios demostró como hace su obra. Zacarías 4:6.
B). El testimonio del Apóstol Pablo. Romanos 1:16.

V) ES EL NOMBRE EN EL CUAL SUCEDEN MILAGROS.

A). Su ministerio fue acompañado de milagros. Marcos 1:29-34.
B). Señales que siguen a los que creen. San Marcos 1:16-20.

VI) EN LA OBEDIENCIA HAY VERDADERO GOZO.

A). El final de los ejemplos dados por Jesucristo. Lucas 15:7,10 y 31.
B). El gozo prometido que trae fortaleza. Nehemías 9:10b.
C). El gozo de la salvación. Salmo 51:12.

CONCLUSIÓN: Sucesos actuales dicen: Jesucristo vuelve pronto. Por lo cual NO QUEDA MUCHO TIEMPO. Testifiquemos de Él.

La prioridad de predicar a Cristo

¡Qué grande que es la tentación de intentar predicar el evangelio sin predicarlo! Muchas veces, intentamos proporcionar soluciones prácticas, pensamientos positivos o aparentes pasos para mejorar la vida de las personas sin presentarles a Cristo. Contrariamente es justamente esto lo que necesitamos: resplandeces a Cristo. Por eso Pablo decía “… no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor, y a nosotros como siervos vuestros por amor de Jesús.” La Iglesia no está para priorizar el entretenimiento, ni la tecnología, ni otras formas de vida (que no son malas en sí), sino para presentar el poderoso Evangelio del Señor Jesús. A veces dedicamos gran parte del testimonio hablando de nuestras experiencias personales en lugar de exponer la obra de salvación de Dios en nosotros. O predicamos de nuestras preferencias por encima de lo que la Biblia nos llama a proclamar, muchas veces por miedo a perder la simpatía de las personas. Pablo conocía el poder de Cristo, por eso predicaba de Él. Lo que transforma al ser humano es la gloria de Dios. Es ver quién es Él, reconocer su grandeza, su santidad, su poder, su misericordia. Es justamente eso lo que nos debe impulsar a predicar del Señor. Además, predicamos a Cristo porque Dios está trabajando para que todo el mundo exalte a Cristo. Recuerde
que Él no quiere que ninguno se pierda y que todos se arrepientan. La llegada del mensaje depende de la Iglesia, es decir, de cada uno de nosotros.