“…todo lo bueno…”

¿Qué actitud que tenemos hacia la vida? Podemos gemir, quejarnos, soportar o podemos disfrutar. Podemos elegir vivir de manera que sea divertido, podemos optar por centrarnos en el servicio que hacemos o en el beneficio que proporcionamos, y podemos estar orgullosos del producto que producimos. Es una cuestión de dónde elegimos establecer nuestra mente. Elegimos la forma en que respondemos a nuestras circunstancias. Podemos ver todo como una tragedia o ver las cosas como un desafío, podemos ver obstáculos u oportunidades. Podemos centrarnos en nuestra incapacidad, o la gran suficiencia de Dios y podemos destacar en nosotros o en los demás, fracasos, victorias, fortalezas o debilidades. Dice San Pablo que pensemos en “…todo lo bueno…”. Sucede que el humano tiende a centrarse más en lo negativo o malo. La mente se inclina más fuertemente en lo desagradable y tiende a olvidar lo bueno y mejor. Es por eso que Pablo, es esta carta del “gozo” (escrita desde una celda, que rareza), insta a los creyentes a mentalizarse y luego ocuparse de lo que será de bendición para uno primero y después para los demás. Aún en las circunstancias más adversas, el cristiano es llamado a pensar, actuar y vivir como Cristo. Con la ayuda del Espíritu Santo, lo podrá lograr.

Texto: Filipenses 4:1-9
Tema: ¿Pensaste en cuatro adjetivos?

Intr. ¿Recuerda cuando en la primaria trató de entender lo qué era un adjetivo? Cuántas mejillas de algún infante fueron inundadas por lágrimas, por no captar la idea, que ahora resulta tan fácil, porque entiende que un adjetivo, describe al sustantivo. Ej. “El alumno estudioso”. CONSIDEREMOS:

I) PENSAR EN LO QUE ES VERDADERO. Filipenses 4:8a

A) El fundamento de la Iglesia está basado en la veracidad. Mateo 22:16.
B) Se enfrentan decisiones de verdad o de mentira. 1° Reyes 18:21.
C) ¿Quién es el padre de la mentira? San Juan 8:44.
D) Pensamos y vivimos la verdad, porque Jesús, está en nosotros. Juan 14:6.
E) Recuerde la promesa de Jesús para ser totalmente libres. Juan 8:32

II) PENSAR EN LO QUE ES HONESTO Filipenses 4:8b.

A) La honestidad abre el camino a la comunión con Dios. Hechos 10:1-6.
B) Un joven honesto exaltado por la mano de Dios. Génesis 39:19-22.
C) Hombre honesto, es defendido por Dios. Ester 6:10-13.
D) Tres amigos, honestos ante Nabucodonosor. Daniel 3:16-18, 21-24.

III) PENSAR EN LO JUSTO. Filipenses 4:8c.

A) Jesucristo reinara con justicia. Apocalipsis 19:11-16.
B) Nadie es reconocido como Jesucristo. 1° de Juan 2:1.
C) Job podría haber dicho: “Esto es injusto”. Job 1:22.
D) Recordemos la promesa del Señor. 1° Pedro 3:12 y Éxodo 15:26.

IV) PENSAR EN LO PURO. Filipenses 4:8d.

A) La pureza de Jesucristo, no daba lugar al enemigo. Juan 14:30.
B) La pureza en Cristo, abre el camino a la comunión con Dios. Heb. 10:19-25.
C) El milagro protector cubre al corazón sincero. Judas 24-25.
D) La purificación por el lavamiento de la Palabra. Efesios 5:26.

CONCLUSIÓN: Esta manera de pensar (verdadero, honesto, justo y puro) es posible, por tener la mente de Cristo. 1° Corintios 2:16.

Pensando como Dios quiere

Entre los deberes del cristianismo, el apóstol exhorta a considerar que todo lo que es verdadero, es agradable para Dios. Lo genuino es vital en las Escrituras y ella nos invita a practicar la palabra de verdad, que incluso entre los mismos inconversos es una oposición a la mentira y la hipocresía. Cualquier cosa que sea honesta, buena o venerable a la vista de los hombres; o grave en el habla, en la acción o a la ligera, todo traerá una consecuencia de bendición o maldición conforme a nuestro proceder. Algunas biblias traducen como “cualquier cosa que sea santa”; a esos pensamientos que son agradables a la naturaleza santa, la ley y la voluntad de Dios, y tienden a promover la santidad del corazón y la forma de vida. La Biblia dice que estos pensamientos son amables en sí mismos, y que sirven para cultivar y aumentar el amor, la amistad entre los hombres; y la gratitud, actitudes que, según la Palabra “… es mejor que el buen ungüento…” (Eclesiastés 7: 1). Un manuscrito antiguo dice: “si hay elogios del conocimiento”, piense en estas cosas. La Palabra impulsa al creyente a meditar sobre ellos, atesorarlos en sus mentes, considerarlos y razonarlos para ponerlos en práctica. Es para el pueblo de Dios una necesidad de hacer la voluntad Divina, un mandato serio de “pensar y hacer”, siendo coherentes con lo que Dios nos ha enseñado.