“¡Que bendición es el salmo 103!”

Bendice, alma mía, al Señor. Es la música del alma. El salmista comienza a agitar su ser más íntimo para adorar al Señor. Mantiene la autocomunión (porque se habla a si mismo) y se exhorta a sí mismo, dándose el ánimo necesario como para no olvidar la gran deuda que tiene con su Señor. Todas sus obras lo alaban, pero sus santos lo bendicen. Algunos se abstendrán de alabarle, otros murmurarán, otros se bendecirán a sí mismos y a sus ídolos, pero nosotros bendeciremos al Señor. Él nos ha dotado de muchas facultades, emociones y capacidades, y todas deben alabarle. La ley de la justicia exige toda nuestra gratitud, corazón, alma y mente para nuestro Salvador. Somos llamados a bendecir al Señor. Distintas presiones de la vida intentarán forzar al cristiano para vivir en derrota, en malhumor, en desesperanza, pero al poder del Espíritu Santo llevará al creyente a una vida de alabanza a Dios. Auto animémonos a alabarle constantemente, nuestra alma lo bendecirá y disfrutaremos de una vida victoriosa.

Bosquejo

Texto: Salmo 103

Tema: “NO OLVIDES NINGÚN BENEFICIO”

Hay asociaciones benéficas, pero ninguna puede igualarse a lo Benéfico que es Dios. La bendición que tiene el humano de recordar y de no olvidar. En 1° Crónicas 16:12, Dios insta a que el humano haga memoria de las maravillas que Dios ha hecho. Este Salmo enseña:

Consideremos:

I. SUCESOS BÍBLICOS RELACIONADOS CON EL OLVIDO.

    A) El copero del Faraón. Génesis 40:20-23.

             1. La naturaleza humana olvida los favores recibidos.

            2. El copero se olvidó por años el favor recibido de parte de José. V.23

    B) El faraón y el pueblo egipcio que no sabían nada de José. Éxodo 1:8.

    C) Israel dándole orden a Aarón para que hiciera becerros de oro. Éxodo 32:1.

   D) Israel olvidando los milagros que Dios había hecho vez tras vez. Éxodo 32:18.

   E) Los leprosos que recibieron sanidad y no volvieron para agradecer. Lucas 17:11-19.

   F) La Iglesia de los gálatas que se olvidó como había comenzado. Gálatas 1:6

II. MOTIVOS QUE IMPULSAN A RECORDAR.

   A) El perdón de los pecados. Salmo 103:3a.

            1. La carga de la culpa llevó a muchos a la desesperación. Romanos 6:23.

           2. El grito desesperado del rey David. Salmo 32:3-4.

           3. La realidad de tener que enfrentar los pecados. Apocalípsis 20:12.

           4. La tecnología habla de la “nube que registra y en algún lugar está”.

  B) El milagro de la sanidad. Salmo 103:3b.

            1. La obra la logró Jesucristo según Isaías 53:4-5

           2. El brazo de Jehová no se ha acortado. Is. 59:1

          3. El cuidado que recibe el hijo de Dios porque está en Cristo. Romanos 8:1.

  C) Vidas rescatadas del pozo de la depresión. Salmo 103:4ª.

           1. La crueldad de la depresión. Salmo 40:2.

           2. Corazones quebrantados reciben la liberación que tanto anhelaban. Lucas 4:18.

  D) La coronación de favores y misericordias. Salmo 103:4b.

           1. El enemigo desea miseria y derrotas a los hijos de Dios. Juan 10:10.

           2. Qué diferente es la vida del seguidor de Cristo. Lamentaciones 3:22-25.

           3. La mano de misericordia divina para Sus hijos. Salmo 136:1.

  E) La suficiencia Divina en vidas terrenales. Salmo 103:5ª.

           1. El ejemplo de un gorrión alimentando a sus crías. Mateo 6:26.

           2. Recordamos las palabras de Apóstol Pablo. Efesios 1:23.

   F) La constante renovación de fuerzas. Sal. 103:5b.

           1. Isaías el profeta habla de esa realidad. Isaías 40:29-31.

           2. La invitación del Señor Jesucristo a todos. Mateo 11:28-29.

CONCLUSIÓN: La mente humana que está en Cristo, se disciplina diariamente y experimenta las promesas recibidas en Isaías 26:3.

 “Recordar y no olvidar

Mucho se habla hoy acerca de no olvidar ciertos hechos que han marcado las vidas de una determinada sociedad. No olvidar el Holocausto, Chernovyl, Hiroshima, el 11-S, y en nuestro medio, no olvidar Malvinas, por citar un ejemplo. Si bien es bueno para la humanidad no olvidar estos hechos, David prioriza no olvidar por el lado positivo de la vida, y elige las bondades de Dios. El salmo 103 abunda en un amor constante que da gracias por la compasión y la misericordia de Dios. La liberación de Israel, junto con el hecho de que Dios no trata con ellos de acuerdo con su pecado, hace que este himno de alabanza repita las innumerables bendiciones Divinas recibidas por el rey. David insta a su alma a bendecir al Señor recordando los actos de redención pasados de Dios. Los atributos divinos del amor y la misericordia de Dios son un tema recurrente en los salmos, hecho que confirma la necesidad de “recordar y no olvidar”. El salmo lo representa a Dios como salvador y creador, padre y sustentador, misericordioso y poderoso. Testifica de la obra del Señor dando a conocer las promesas como se ve en la historia redentora en la vida de Moisés durante la opresión egipcia. Nuestra alma debe participar en la adoración al Señor. Este mandamiento no tiene vencimiento. Nos llama a proclamar la soberanía dando testimonio de su compasión, misericordia y obra salvadora. No nos cansemos de, con nuestra alma, bendecir al Señor.