Sentido de urgencia

En la Segunda Epístola de Pablo a Timoteo, hay un mensaje que debería abrirse paso en el pensamiento de cada creyente: …que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo (2 Tim 4:2). Existe el peligro de que olvidemos nuestro sentido de misión. Estamos creciendo; estamos prosperando; Incluso nos estamos volviendo populares en algunos sectores, pero un descuido y podríamos derivar en un camino sinuoso que nos saque el sentido de urgencia que nos empuja. De hecho, la satisfacción y la indiferencia pronto opacan la sensación de urgencia. La obra, la misión de Dios es urgente. En los días de David “los asuntos del rey requerían prisa” (1 Sam. 21: 8). “El asunto del rey”, “era urgente”. Urgente significa “presionar, llamando a la atención inmediata”. El negocio de un rey es diferente del negocio de un sujeto ordinario o ciudadano. Es apremiante. Requiere atención inmediata. Exige alta prioridad. En una palabra, ¡es urgente! Más sorprendente aún es el hecho de que nuestro tiempo para la predicación se está agotando rápidamente. Aquí radica la mayor urgencia de nuestra tarea. Nuestra comisión es diferente. El Señor nos envía a todo el mundo. Jesús viene. No podemos establecer el tiempo, pero tampoco nos atrevemos a ignorar el tiempo. No perdamos el sentido de urgencia.

Bosquejo

Texto: Mateo 28:16-20; Hechos 1:1-11

Tema: CUMPLIMOS CON LA GRAN COMISIÓN

La Palabra Comisión hace pensar en una tarea que hay que Cumplir. Como es la tarea mayor que Jesucristo ordenó la llamaremos: “LA GRAN COMISIÓN”. Consideremos algunas preguntas relacionadas con La “GRAN COMISIÓN”

Consideremos:

I) ¿POR QUÉ LLEVAMOS A CABO LA GRAN COMISIÓN?

A) Porque Jesucristo lo ordenó. Mateo 28:19-20.
B) Porque tenemos pasión por las almas. Romanos 9:1-3.
C) Porque respondemos a la pregunta divina. Isaías 6:8.
D) Porque Jesucristo es el único camino hacia Dios. Hechos 4:12.
E) Porque el Evangelio es poder (dinamita) de Dios. Romanos 1:16.
F) Porque es tiempo de salvación Hebreos 3:15.
G) Porque Jesucristo vuelve pronto. Apocalipsis 22:20.

II) ¿CÓMO CUMPLIMOS LA GRAN COMISIÓN?

A) Por medio del testimonio personal. Hechos 1:8.
1. La vida que vivimos. 2° Corintios 3:2.
2. La gente cuenta qué es lo que sucedió. 1° Tesalonicenses 1:9.
B) Evangelizando en todo lugar disponible.
1. Felipe y el eunuco. Hechos 8:29.
2. Predicando arrepentimiento. Hechos 2:38.
C) Enseñando la verdad.
1. Jesús enseñaba a las multitudes. San Mateo 4:1-2.
2. Habló de lo que sucede al conocer la verdad. Juan 8:32.
3. ¿Cómo creerán si nadie les enseña? Romanos 10:14.
4. La orden paulina. 2° Timoteo 2:2.
D) La oración por los enfermos.
1. La unción que Jesucristo proclamó para los milagros. Lucas 4:18.
2. Los cuatro que bajaron a un amigo abriendo el techo. Marcos 2:1-5.
E) La ayuda brindada a los necesitados. Gálatas 2:10.
F) Apoyando la obra misionera. Hechos 13:1-3.

CONCLUSIÓN: El regreso del Señor Jesús es inminente!! Por lo cual, la Urgencia de la hora, nos debería impulsarnos a anunciar LA GRAN COMISIÓN

¡Que prediques la Palabra…!

La urgencia de nuestra misión es completamente bíblica. No podría ser de otra manera ya que en la palabra se nos insta a predicar constantemente acerca del Señor Jesucristo. Como nunca antes y gracias a los avances tecnológicos, tenemos la posibilidad de hacer llegar una palabra de Dios a todo el mundo. Es por eso que el apóstol Pablo fue muy oportuno al animar a su discípulo Timoteo con estas palabras. Notemos que no dice; “si que querés! O “decí algo acerca de ella” o “si tenés ganas”; el mandato es: “que prediques la palabra”. La gran misión de la Iglesia como representante del Señor en la tierra es la predicación del Evangelio. De otra manera, la Iglesia perdería su razón de ser, pues dejaría de lado el mismo propósito por el que Cristo también vino a este mundo. Le urge al pueblo de Dios cumplir, entre otras cosas con la misión de predicar, de ser luz y sal, de ser nación santa y mostrar dignamente al Señor en sus fieles. Hoy, a través de muchos medios y formas, el Evangelio está siendo predicado en todo el mundo. Hagamos que, como Iglesia Emanuel, también seamos instrumentos de Dios para cumplir con la misión