El beneficio de la comunión

La comunión con Dios es una profunda necesidad de todo ser humano, aún si este la reconociera o no. Es la forma en que fue creado para funcionar, y ella es la que lo acerca a una relación especial con el Creador. Vivir en una sociedad tan acelerada con demandas interminables y oportunidades incontables puede significar que desacelerar el paso para estar en comunión con Dios parezca imposible. Sin embargo, como cristianos, estamos llamados a cultivar el interés amoroso
por otras personas, pero esto siempre debe entenderse a la luz de cómo nos sentimos atraídos a una relación vivificante con Dios mismo. Fuimos hechos para disfrutar de la comunión con Dios, para descansar y ser amados en su presencia. Ésta relación debe ser mutua, no unidireccional. El humano habrá de aprender a escuchar y hablar, para recibir y dar de esa comunión divina. Estar en comunión con Dios y con los demás es la clave para la prosperidad humana. ¿Cómo logramos una visión restaurada y llena de esperanza para nuestras vidas? Es a través de nuestra renovada comunión con el Señor Jesucristo que experimentamos seguridad verdadera, la intimidad de ser un hijo de Dios, y el poder transformador que viene a través de la comunión con Él. Así, alcanzamos a disfrutar una comunión maravillosa y recibimos fuerzas para nosotros mismos y para aquellos que nos rodean.

Bosquejo

Texto: Jueces 16:23-31

Tema: “LA COLUMNA DE LA RELACIÓN CON DIOS”

Así como las columnas en la construcción de un edificio necesitan: hierro, arena, piedras y cemento, esta columna necesita cuatro elementos espirituales. ¿Qué es un elemento?: Parte que, junto con otras, constituye la base de un conjunto de cosas materiales o espirituales.

Consideremos:

I) EL ELEMENTO DE LA FE.

A) No se puede tener relación con Dios sin fe. Hebreos 11:6
B) Dios liberó a Israel y al poco tiempo se olvidaron de Él. Éxodo 32:1-6
C) La situación en el tiempo de los jueces. Jueces 13:1
D) El llamado de alerta del Apóstol Pablo. 1° Timoteo 4:1
E) Los fieles en los días de Elías. 1° Reyes 19:18

II) EL ELEMENTO DE LA ESPERANZA.

A) La esperanza en la mujer de Manoa. Jueces 13:2-3
B) A los fieles, siempre alumbra la esperanza. Salmo 91:2
C) Juan y la revelación de esperanza escatológica. Apocalipsis 1:9
D) Rodeados de maldad, viviendo en esperanza. Joel 3:16

III) EL ELEMENTO DEL ESPIRITU SANTO.

A) Un niño bajo la bendición del Espíritu Santo. Jueces 13:24
B) El león rugiente viene a atacar. 1° Pedro 5:8; Jueces 14:5
C) Sansón venció, bajo el poder del Espíritu Santo. Jueces 15:14
D) No se puede ser victorioso sin el Espíritu Santo. Isaías 59:19
E) Con la unción del Espíritu prevalecemos. 1° Pedro 5:8; Santiago 4:7

IV) EL ELEMENTO DE PUREZA Y SANTIDAD.

A) La indicación que ya la madre había recibido. Jueces 13:7
B) Bajo el Esp. Santo hay poder para vivir en santidad. 1° Tesalonicenses 5:23
C) Cada encuentro con el Espíritu es un llamado de atención.
D) El pecado siempre trae una paga dolorosa. Jueces 16:19-21
E) La proclama de victoria del Apostol Judas. V24-25.

CONCLUSIÓN: Sansón pudo vengarse. Jueces 16:23-30 pero no cumplió el propósito para el cual había nacido: LIBERAR AL PUEBLO DE ISRAEL, por descuidar la columna de la relación con Dios.

Una relación estrecha

Cuando pensamos en religión, ¿qué viene a nuestra mente? ¿Reglas, regulaciones y obligaciones, o unarelación íntima, profunda con Dios? Nos debe gustar considerarnos personas que tienen una relación personal con Dios a través de Jesucristo. Él murió para que nosotros tengamos una relación viva e importante con Dios, no solo un montón de reglas y regulaciones que estamos obligados a seguir. Es verdad que hay ciertas pautas que Dios quiere que sigamos, pero Su propósito al darlas es protegemos de las consecuencias del pecado. Cuando tenemos una verdadera relación con Dios a través de Cristo, la vida se vuelve gloriosa porque Él despierta una pasión dentro de nosotros para amar a las personas, y no tenemos que luchar para hacer las cosas que Él nos llama a hacer. Simplemente suceden de forma natural. La Biblia dice que podemos acercarnos confiadamente ante Dios en oración para recibir Su misericordia y ser perdonados. Eso es una relación. Cuando tomamos la decisión de recibir a Jesucristo como Salvador, Dios comienza a cambiarnos en una nueva criatura para relacionarnos con Él. No deberíamos estar inventando reglas religiosas para vivir, como el tener que leer nuestra Biblia todos los días, ni tampoco hacer lo que queramos hacer porque sabemos que vamos al cielo cuando muramos, todo orientado a cumplimiento. En una relación con Dios su presencia fluirá a través de nuestras vidas. El cristianismo es vivir una vida vibrante y emocionante con Cristo, y va de la mano con el desarrollo
de una relación personal con Él. Mantengamos siempre una estrecha relación con Cristo.