Dar con alegría

La generosidad, como acción de dar y compartir con los demás, es una cualidad que debemos practicar. No solamente en momentos de desastres naturales, sociales o de alguna catástrofe, que es cuando más se necesita la ayuda humanitaria, sino como un hábito en nuestro diario vivir. Los verdaderos cristianos no se quedan de brazos cruzados esperando que surjan tiempos de necesidad, sino que buscan oportunidades para actuar. La Palabra de Dios nos dice que en toda ocasión, Dios nos dará los medios necesarios para ayudar a quienes lo necesitan (2 Corintios 9:11), pero nosotros debemos estar dispuestos a hacerlo. La Biblia promueve la generosidad con el siguiente mensaje: “Nunca se olviden de hacer lo bueno, ni de compartir lo que tienen con los que no tienen nada. Ésos son los sacrificios que agradan a Dios.” (Hebreos 13:16). También, la generosidad enseña que las cinco mil personas que escucharon a Jesús no solo dejaron de tener hambre, sino que ¡recibieron en abundancia! Lo sobrante se pudo recoger y ser utilizado, de modo que ninguna bendición fuera perdida. Por último, la bendición de repartir y dar con alegría resultará en un estado pleno de gozo y contentamiento que será de gran satisfacción para uno mismo primeramente y para los demás también.

Bosquejo

Texto: Proverbios 3:1-10

Tema: “LA COLUMNA DE LA GENEROSIDAD”

En un piso cenagoso para edificar bien se necesitan columnas. Según el salmo 40:2 fuimos sacados del lodo cenagoso. Rodeados de ese lodo levantamos la columna de la honestidad y hoy será considerada la columna de la generosidad.

Consideremos:

I) EL GENEROSO ES SABIO.

A) Hay una realidad que cuesta reconocer. Job 1:21
B) La petición del salmista Moisés. Salmo 90:12
C) El esfuerzo para prepararse desde la niñez. Proverbios 22:6
D) El peligro de hacerlo por avaricia. Colosenses 3:5
E) El generoso disfruta las bendiciones. Proverbios 3:10

II) EJEMPLOS BIBLICOS DE GENEROSIDAD.

A) El ejemplo mayor: Dios. Juan 3:16
B) Ese regalo aún tiene vigencia. 1° Juan 3:1.
C) “No haya altercado entre nosotros”. Génesis 13:8
D) La viuda obediente y generosa. 1° Reyes 17:8-9; 15
E) La viuda pobre que dio todo. Marcos 12:41-44

III) GENEROSO EN UN MUNDO EGOISTA.

A) Jesús enseña la dependencia diaria. Mateo 6:19
B) Las obras de la carne: resultado del egoísmo. Gálatas 5:19-21.
C) Rodeados de egoísmo: animados a hacer la prueba. Malaquías 3:10
D) Esta verdad es global. Malaquías 3:12

IV) LA RECOMPENSA PARA EL GENEROSO

A) Aquí en este tiempo. 2° Corintios 9:5-6
B) La bienvenida al administrador generoso. Mateo 25:21a
C) Alabanza divina por actitudes correctas. Mateo 25:21b
D) El llamado de alerta paulino. 1° Corintios 4:2

CONCLUSIÓN: La columna de la generosidad es firme y necesaria. Edifiquemos sobre ella. Proverbios 19:17 

El ejemplo mayor

Dios nos enseña en su Palabra, que Él mismo es el mayor dador y muestra de generosidad que jamás haya existido (Juan 3:16). Esta es la naturaleza de Dios con la cual debemos vestirnos mientras estamos aquí en la tierra como discípulos de Jesús. Esta generosidad, que es nacida del amor, también es algo que puede ser parte de nuestra naturaleza. Cuando Dios mismo se señala como el “…que ha dado…” muestra a cada uno de nosotros como alto ejemplo visible de la dadivosidad y a la vez realza “..su hijo unigénito…” diciendo lo que es único, mostrando su vaciamiento o desprendimiento, todo por los que se habían constituidos como enemigos de Dios. Tal generosidad debe ser apreciada por nosotros los creyentes y a la vez imitada. Y tal gesto, la generosidad, no debe ser tenida en cuenta solo por dinero o bienes materiales. Es también tiempo, atención, recursos, perdón, etc. También la Escritura nos habla acerca de dar de corazón. No es bueno dar involuntariamente, y de mala gana. El verdadero perdón, por ejemplo, es de corazón, y puede bendecir y amar al ofensor. Esta es la generosidad que Dios nos ofrece. Cuando damos generosamente, somos bendecidos, y contribuimos a una sensación de bienestar y alegría a nuestro alrededor, y somos testigo de la fuerza y el milagro que hay en el amor de Dios hacia las personas. La avaricia, una de las antítesis de la generosidad es lo contrario a la naturaleza de Dios. La generosidad, y un deseo de dar y bendecir son características que pertenecen a un discípulo de Jesucristo. Practiquémosla.