Conquista prometida.

La Palabra de Dios instruye a su pueblo a «esperar en Dios» y a estar quietos y callados en su presencia como Moisés, Josafat; David, etc. Aquí, Josué manda a los hijos de Israel que mantengan silencio mientras caminan alrededor de la ciudad de Jericó. Josué, seguramente guardaba el recuerdo de que los 40 años de castigo en el desierto se debieron a la murmuración incrédula del pueblo. En esa ocasión, los espías regresaron con un reporte motivado por lo que la gente ve cuando no está inspirada por el Espíritu Santo. El destino del pueblo, quedó sellado cuando pusieron en duda la promesa de Dios para conquistar la tierra prometida. Con estas ideas en mente, la orden de Josué sobre mantenerse en silencio constituye una advertencia para nosotros. Cuando confrontemos grandes retos, no permitamos que nuestros labios pronuncien palabras incrédulas. No pronunciemos palabras desmoralizadoras. La estrategia no convencional sugerida por Dios incluía caminar en silencio y esperar. Era estar atentos a Él y confiar en lo prometido. Esta marcha singular, repetida día tras día, sin aparentes resultados, constituía una prueba de obediencia y confianza de parte del pueblo hacia quien los había sacado de la esclavitud con mano poderosa. Para nosotros es una enseñanza de que la conquista prometida se cumplirá si confiamos y hacemos lo que Él nos pida.

Bosquejo

Texto: Josué 6:1-20

Tema: “¡LA IGLESIA QUE CONQUISTA Y POSEE!”

Es sorprendente la última frase del v.20. Tomar, conquistar, poseer: Sinónimos que deben ser tenidos en cuenta al final de la lucha. Por eso,

Consideremos:

I) LA OBEDIENCIA EN LA CONQUISTA.

A) ¿Cómo era el estado de la ciudad? Josué 6:1
B) Humanamente era imposible tomarla. Lucas 18:27
C) En los imposibles, Dios espera obediencia. Lucas 5:5
D) En la hora difícil, Dios da indicaciones. Josué 6:7
E) Pasos fuera de la lógica, que llevan a la victoria. Josué 6:3-4.

II) LA PUREZA EN LA CONQUISTA.

A) La circuncisión y el pacto con Dios. Génesis 17:11-12.
B) Ahora, después de 40 años debían renovarlo. Josué 5:4-5.
C) Circuncisión: Señal de pureza. Colosenses 2:11.
D) Un conquistador tiene el sello de la pureza divina. Salmo 24:3-5

III) EL AVANCE EN LA CONQUISTA.

A) Jesucristo dio la orden. Mateo 28:19-20
B) Por eso dio también la promesa. Hechos 1:8
C) O se cumple de la otra manera. Hechos 8:1
D) Ya la promesa fue dada a Israel. Éxodo 23:20
E) Si no se avanza, se retrocede. Hebreos 10:39.

IV) EN LA CONQUISTA NO HAY LUGAR PARA EL PECADO.

A) Dios había dado una orden. Josué 6: 18
B) Acan creyó que podía esconder el pecado. Josué 7:21
C) El llamado de atención paulino. Romanos 6:23.
D) La poderosa mano que sustenta. Judas 24

V) LA FIDELIDAD EN LA CONQUISTA.

A) Josué lo proclamó. Josué 24:15b
B) Dios estuvo presente en toda la conquista. Josué 23:8-9
C) La experiencia de la primera iglesia. Hebreos 2:4
D) La decisión del pueblo. Josué 24:24.

CONCLUSIÓN: Aún hoy… ¡¡HAY MUCHO POR CONQUISTAR!!

Nos alcanza su Victoria

La Biblia dice que sin fe es imposible creer que el Dios todopoderoso, y lleno de misericordia exista (Heb 11:3).  Sin fe es imposible confiar que Jesucristo murió por nuestros pecados, resucito, y que siempre nos acompaña y fortalece para que podamos vencer, y sin fe es imposible creer y confiar que el Espíritu Santo mora en nosotros, y nos guía en todo momento. La fe es el eje principal de nuestra salvación, y la esperanza que nos sostiene. Y es ella también la que nos ayuda a conquistar todas y cada una de las promesas dadas por Dios. La fe, es lo que nos sostiene cuando en los momentos de imposibilidad capacita nuestro interior para seguir esperando de Dios la salida que Él preparó para sus hijos. Y esas conquistas a las que nuestra fe nos quiere llevar, no tienen que ver solamente con grandes logros espirituales que los demás podrán ver, sino también a aquellas cosas con las que luchamos interiormente y sobre las cuales Dios nos quiere dar la victoria. El enojo fácil, el rencor, los malos pensamientos, la amargura y otros más que quieren anidar en nuestro corazón deberán ser conquistados por el creyente que se anime a desafiarlos. El Espíritu Santo está para asistirnos darnos el reposo esperado después de la trabajada conquista. Jesucristo lo logró primero y nos alcanza la victoria a nosotros.