No te dejes distraer

“Pon la mirada en lo que tienes delante; fija la vista en lo que está frente a ti” (Proverbios 4:25 ).
Estamos en los últimos tiempos y el enemigo está levantando distracciones en contra de los hijos de Dios a fin de que no cumplan con su propósito. A través de estas distracciones el diablo quiere robarte el acceso divino a las bendiciones del Señor para tu vida. Una distracción es algo que te impide cumplir tu meta, llamado o destino. Una distracción puede ser una persona, un lugar, o una cosa. Las distracciones se intensifican cuando has perdido la convicción de tu identidad, llamado o asignación. Las distracciones siempre vienen cuando estás más cerca a tu rompimiento. De la misma manera que se crea una ruta alterna en la autopista a causa de la construcción, el enemigo crea una ruta alterna para desviarte del camino de Dios. ¿Por qué vienen las distracciones? Porque quieren desgastarnos para que no corramos para Dios. Las críticas, el rechazo y el desánimo son distracciones que vendrán cansarnos. No olvidemos que el propósito de Dios está cercano si nos aferramos a Él. Si nos hemos distraído, deberíamos ser honestos y arrepentirnos para que haya cambios en nuestras vidas, debemos buscar las cosas de arriba y fijar nuestros pensamientos en ellas. Debemos reenfocarnos en la intención original de Dios para nosotros. El Señor no quiere la mitad de nuestra atención, quiere toda nuestra atención. Que el enemigo no nos distraiga

Bosquejo

Texto: Filipenses 3:1-14 y Gálatas 5:7

Tema: ¡CUIDADO, NO TE DISTRAIGAS!

Todo cristiano debe tener metas. V14, El enemigo y el mundo usan situaciones para distraerlos. El motivo es: QUE NO LLEGUE A LA META.

Consideremos:

I) DISTRAÍDO POR LOS SUCESOS LLAMATIVOS. Génesis 19:24-26

A) Lo que sucede a diario, influencia. Lucas 21:28
B) La maldad sobre las vidas es un peso destructor. Hebreos 12:1
C) Nombremos algunos sucesos diarios.
1) Violencia. 2° Timoteo 3:1.
2) Decadencia moral. 2° Timoteo 3:2-3.
3) La corrupción. 2° Timoteo 3:4-5.
4) Sucesos trágicos en la naturaleza. Mateo 24:29
D) La bendición de saber dónde liberarse de todo peso. Mateo 11:28 y Jeremías 6:16.

II) DISTRAÍDO POR LAS POSESIONES MATERIALES.

A) ¡CUIDADO! No olvide la prioridad del reino de Dios. Mateo 6:33
B) El equilibrio entre lo material y el reino de Dios. Malaquías 3:10-12
C) La descendencia fiel es bendecida. Salmo 37:25
D) Esa descendencia fiel bendice a otra generación. Salmo 37:26

III) DISTRAÍDO POR FALSOS TESTIMONIOS Y MENTIRAS

A) Falsas acusaciones son como heridas que desangran. Lucas 10:30; 33-34.
B) El que desangra pierde fuerzas y entusiasmo para alcanzar la meta. 1° Corintios 9:24-6.
C) El valor de las almas no permite distracciones. Gálatas 3:1a
D) Los Gálatas se distrajeron y no siguieron corriendo bien. Gálatas 5:7

IV) DISTRAÍDO POR CUESTIONES NECIAS.

A) Discusiones necias que no traen provecho alguno. Tito 3:9
B) El enemigo trató de distraer a la primera iglesia. Hechos 15:24-25.
C) La misericordia de Dios guardó a la primera iglesia. Hechos 15:28-29
D) La diferencia entre lo necio y lo que edifica. 1° Pedro 2:5

CONCLUSIÓN: ¡Nunca olvide de estar firme y atento para no ser distraído! De ese modo alcanzará
la meta tan anhelada.

El peligro de la distracción

Si somos un pueblo y una sociedad distraída, es lógico pensar que vamos a ser también una iglesia distraída. Los cristianos pueden estar emocionados acerca de Dios, pero debido a que se han convertido en un producto de nuestro
mundo digital, tienen una menor capacidad de pensar profundamente acerca de Él, para conocerlo verdaderamente como Él es. Ya no disponemos de tiempo suficiente para leer, no mantenemos nuestra atención el tiempo suficiente para estudiar, ni encontramos el tiempo para reunirnos con nuestro Padre. Aquí está uno de los grandes peligros: Con las distracciones siempre presentes en nuestras vidas, nos estamos convirtiendo rápidamente en un pueblo de pensamientos superficiales y pensamientos poco profundos que conducen a una vida superficial. La distracción nos lleva al pensamiento superficial y éste a la vida superficial. Por esto, tenemos la tentación de renunciar a la calidad por la cantidad, creyendo la mentira de que la virtud viene a través de la velocidad, la productividad y la eficiencia. Pensamos que más debe ser mejor, y así nos dirigimos a nosotros mismos para hacer más, lograr más, ser más. Y mientras esto sucede, perdemos nuestra capacidad de participar de manera más profunda del pensamiento en lo que Dios tiene para nuestras vidas, pensamiento que requiere tiempo y no se puede acelerar. Vivimos vidas apresuradas y
nos olvidamos de cómo movernos lentamente, con cuidado, y sin que nada en la vida nos distraiga de Dios. Como cristianos sabemos que Dios nos llama a vivir de una manera que le honre. Si vamos a tomar en serio nuestras responsabilidades, debemos aprender a ignorar las distracciones que amenazan con ahogar el pensamiento y la reflexión seria. Aprendamos a permanecer sin distracción, a centrar de todo corazón nuestra atención en las cosas que
más importan, y amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerza.