Nuestro campo

Lo que aquí vemos es el valor de una persona que conquista y que está llena de valor. Los israelitas se fueron de ese campo de lentejas porque consideraban que era poca cosa defender un campo de lentejas, ¿cuál es la ganancia de un campo de lentejas? Se preguntaban: Si es un pequeño campo ¿para qué lo voy a defender? No voy a dar mi vida por las lentejas. Y por eso huyeron. Sin embargo se quedó a defenderlo. Cada uno de nosotros tenemos un campo de lentejas que tenemos que defender. Dice Apocalipsis: “Este era el que espantaba a las naciones”. El creyente tiene la capacidad y autoridad para pararse en medio de su campo y defender sus derechos hasta que la victoria de Dios se manifieste en él. Seguramente, esto le costó (como alguien dijo), “sangre, sudor y lágrimas”, pero tal situación no lo amedrentó. ¿Qué hace que una persona tome tal postura estando en una evidente desventaja? La plena confianza en Dios mantuvo a Sama de manera tan fuerte que no solo sobrevivió él a ese combate, sino que esto manifestó la victoria de parte de Dios
para el pueblo. Nuestro campo es la vida, la familia, la fe, y todo aquello con lo que Dios nos ha bendecido, lo cual debemos defender para que Dios sea glorificado en nuestras vidas.

Bosquejo

Texto: 1° Samuel 22:1-2; 2° Samuel 23:8; 11-17 y 1° Crónicas 12:1-2; 21-23

Tema: VALIENTES EN EL SIGLO XXI

A través de todos los tiempos Dios esperó que Su pueblo fuera valiente. Así como la vida de David supo generar un ejército de valientes, la vida de todo hijo de Dios está para formar valientes.

Consideremos:

I) EL ESTAR RODEADO DE VALIENTES.

A. ¿Cómo habían sido estos valientes? 1° Samuel 22:1-2
B. Pero fueron cambiados en valientes como “Abisai”. 2° Samuel 21:15-17.
C. El valiente del Señor busca a sus hermanos. Génesis 37:14-16

II) LOS VALIENTES Y LA ESPADA.

A. La espada en la mano de un valiente. 2° Samuel 23:10
B. El valiente conoce su espada. Salmo 119:125.
C. Dios da la victoria al que mantiene la espada. V.10
D. La espada en la vida del cristiano. Efesios 6:17.

III) LOS VALIENTES Y EL USO DE LAS ARMAS

A. El valiente toma toda la armadura. Efesios 6:13
B. El valiente no se avergüenza usando la armadura. 2° Timoteo 2:15
C. El valiente ve los resultados victoriosos. 2° Corintios 10:4-5.

IV) LOS VALIENTES HACEN HUIR AL ENEMIGO.

A. Hay momentos en los que todo se desborda. 1° Crónicas 12:15
B. Humanamente no hay solución. Hechos 27:20
C. El valiente sabe cómo obrar cuando hay un desborde. 1° Samuel 30:6
D. El valiente resiste y hace huir al enemigo. 1° Pedro 5:8

V) LOS VALIENTES SIEMBRAN PAZ.

A. ¡Cuidado: No seamos valientes que siembran discordia!
B. El valiente siembra paz, pues sigue al Príncipe de paz. Isaías 9:6b
C. El valiente brinda paz donde se desempeña.
D. El valiente trae paz, pues tiene paz con Dios. Romanos 5:1
E. El Señor ayuda a sus valientes a proclamar la paz. V.18

CONCLUSIÓN: Los valientes defienden y cumplen la palabra profética. 1° Crónicas 12:23

La batalla es del Señor

La huella de la heroicidad de Sama, marca, en unos pocos versículos a cada generación cristiana que ha existido después de él hasta hoy. La emblemática batalla que libró en un campo de lentejas en Judá, muestra a un solo hombre
contra una banda de filisteos. Un guerrero contra una multitud armada. La lucha en sí, es digna de una estatua que lo
recuerde y homenajee. Un hombre sin súper poderes que defendió aquello que creía propiedad del pueblo de Dios. Con la arrojo de un león que cuida su territorio, Sama se paró en medio de ese campo y peleó hasta derrotar a sus enemigos. La victoria fue sobrenatural, y el guerrero supo darle la gloria a Dios. Los filisteos querían el fruto de los campos de los israelitas, así como los enemigos de nuestra alma quieren los frutos del Espíritu que hemos recibido por un andar de obediencia a Dios. Esa es la dinámica de vida de las que nos advierte Pablo en Efesios 6:12. Ello nos recuerda que hay que estar preparados con las armas de nuestra milicia. El adversario no vendrá solo, juntará sus mejores secuaces y sus mejores armas. Nos toca resistirle con autoridad y valor. Otra enseñanza develada en el campo de lentejas es que: no hay batallas nuevas. En ese mismo sitio, en Lehi, Sansón había librado una batalla contra los filisteos matando a mil de ellos (Jueces 15:17). Lo que ocurre hoy, ya ocurrió antes. Nos sirve de ejemplo para nuestra fe. Dios libró a su siervo antes, y lo hará una vez más. Por último, los valientes nunca huyen de las batallas. Ni siquiera cuando otros lo hagan. Su fe se lo impidió. Prefería morir antes que rendirse. Aunque otros apostaten de la fe, aunque los más se olviden del Señor, nosotros nunca lo haremos. Nos atrincheraremos en nuestro sitio hasta que pase el conflicto. Sabemos que la victoria está asegurada. Dios mismo peleará con nosotros y los planes satánicos serán anulados.