¿QUÉ LE CONVIENE AL HUMANO?

¡Era imposible contradecirle a un Rey! A nadie le convenía ponerse como enemigo del Rey y los Reyes tampoco tenían la intención de consultarle al pueblo. Ese sistema se conoce como una “monarquía” y parecería algo injusto que de parte de Dios se estuviera esperando la sujeción y sumisión de los pueblos, pero todo humano debería reconocer que lo que más le conviene en su vida, es buscar y hacer la voluntad de Dios, quien se presenta como el Rey. Salmo 22:28.
Al estudiar la historia de los pueblos que buscaron hacer la voluntad de Dios, sorprende ver el resultado de ese estilo de vida. Porque Dios siempre deseó lo mejor y aun lo desea. En cambio, el enemigo del hombre solo desea la miseria, el dolor, la desunión y la muerte! Juan 10:10a. Es por eso que es hora de detenerse y considerar que es lo que le conviene al ser humano. No es una utopía, es una REALIDAD! Y lo más hermoso de todo esto es que el Espíritu de Dios ha sido dado para que todo aquel que entra al Reino de Dios y anhela hacer la voluntad divina, reciba el poder necesario para vivir una vida de victoria. Por tal motivo nunca olvide: El Rey de los cielos desea que usted conozca Su voluntad y disfrute una vida hermosa viviendo en esa voluntad.

Bosquejo

Texto: Salmos 22:22-31

Tema: “VENGA TU REINO”

Se sabe muy bien que a un Rey no se le podía contradecir. Los Reyes no consultaban la voluntad del pueblo. El modelo divino era y es tener a Dios como Rey. Una de las peticiones del padre nuestro es: VENGA TU REINO. Mateo 6:10a.

Consideremos:

I) ENTRAR AL REINO DE DIOS NACIENDO DE NUEVO.

A. Jesucristo presentó una clara enseñanza. Juan 3:3
B. Traslado de la potestad de las tinieblas al Reino de Dios. Colosenses 1:13
C. Se recibe la ciudadanía celestial. Filipenses 3:20.
D. Jesucristo llega a ser el Señor del que ha nacido de nuevo. Romanos 10:13.

II) ¿CÓMO SE ANHELA QUE EL REINO VENGA?

A. Buscando agradar la voluntad del Rey. Salmo 40:8
B. El secreto es no cansarse en esta lucha por el reino. Deuteronomio 31:6
C. Despojándonos de cargas y de pecado. Hebreos 12:1a
D. El Reino de Dios sobre las familia

III) LA PROCLAMACIÓN DEL REINO DE DIOS.

A. El que desea el Reino de Dios, lo proclama. Mateo 3:1-2
B. El Reino de Dios y el juicio final. Mateo 3:10; 12.
C. El Reino de Dios y el Espíritu Santo. Mateo 3:11
D. Jesucristo resucitado y la proclamación del Reino. Hechos 1:3

IV) LA VOLUNTAD DE DIOS Y EL ARREBATO DEL REINO.

A. Siempre hubo enemigos del Reino. Hechos 5:38-39.
B. Los valientes se aferran al Reino de Dios. Mateo 11:12.
C. La extensión de la visión del Reino. Isaías 6:1; 8.

CONCLUSIÓN: El joven que enfrentó situaciones muy difíciles en la conquista de la tierra prometida. Josué 1:9

“¡Ponerse de acuerdo!”

Si se consideran los motivos de disolución de empresas, fracasos de clubes o aun de matrimonios y familias, se comprobara que el problema mayor fue el lograr ponerse de acuerdo en los diferentes puntos de vista. La frase: “NO ESTOY DE ACUERDO” ha sido usada muchísimas veces tratando de demostrar que el punto de vista personal era lo que le convenía a todos. Ya en los primeros tiempos de la iglesia, el Apóstol Pablo tuvo que exhortar a dos hermanas, una llamada Evodia y Síntique. (Filipenses 4:2-3) A que tuvieran el mismo sentir en el Señor. Y más, sabiendo que las dos habían combatido juntamente con Pablo por el evangelio. ¡Qué difícil es ponerse de acuerdo cuando florece el deseo de la voluntad propia!¡ Pero que diferente es todo cuando se toma por ejemplo la vida del Señor Jesucristo! Y la enseñanza del Apóstol Pablo en Filipenses 2:5-8. Lo sorprendente es que el humano no logra ponerse de acuerdo por medio de sus propias fuerzas o propias ideas porque las intenciones del corazón humano no son buenas. Dice la palabra de Dios en Génesis 6:5, vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y es aquí donde sí, se puede proclamar la solución a este gran conflicto de los siglos. Todo humano que recibió a Jesucristo como su Señor y Salvador habiendo nacido de nuevo, experimentará el tan anhelado cambio para lograr ponerse de acuerdo.