“Excusas, excusas, excusas…”

“No puedo asistir a la iglesia porque tengo a un familiar enfermo”, “no puedo asistir porque salí de compras con mi familia”, “porque tuve que hacer los quehaceres de la casa”, “porque tengo visitas”, “porque quiero ver una película o un partido de fútbol”, “porque tenía una cita”, “hasta porque estoy cansado o me duele la cabeza”; excusas, excusas, excusas…y muchas veces, aparentemente valederas. Pero hay algo en seguir a Dios que se llama prioridad. Y esto se debe en que siempre habrá motivos que nos importunarán para seguir y servir al Maestro. De alguna u otra forma, Satanás se opondrá a que desde nuestro corazón y en nuestro ánimo desfallezca el sentir de honrar al Señor haciendo su obra en reconocimiento por lo hecho por Él a favor de nuestras vidas. No alcanzará, de nuestra parte, la impulsividad del que dijo “te seguiré”, viendo solamente multitudes, y milagros sin considerar el costo, ni el que diciendo “Sí”, que además quería condicionar su tiempo; y menos aún, aquél que no quería desprenderse de lo que poseía “por las dudas”. Ser un discípulo del Señor es mucho más que una frase que decimos, es un compromiso serio y responsable que todos
nosotros estamos llamados a llevar de la mejor manera posible. Él no aceptará a nadie como su discípulo si esta persona le dice: “te seguiré PERO”. Ésta es la prueba decisiva. Seguir al Señor debe ser lo más importante para nosotros, y vale el esfuerzo para sacrificarnos y obtener el galardón.

Bosquejo

Texto: Lucas 9:57-62

Tema: “EXCUSAS, CAMINO A LA DERROTA”

El ser humano tiende a poner excusas al tener que tomar decisiones. Aparentemente sirven al que la da y debilita el  carácter del que las acepta. Estas siempre acarrean sus consecuencias. 1° Samuel 15:20,21.

Consideremos:

I) LA EXCUSA: “ESTOY ESPERANDO EN EL SEÑOR”

A. Situaciones en las que hay que esperar:
1. Esperar en el Señor por nuevas fuerzas. Isaías 40:31.
2. Esperar la salvación de Jehová. Salmos 119:166.
3. Esperar la bendición aunque se tarde. Habacuc 2:3.
B. El esperar no es pasivo, es un esperar activo:
1. Israel clamaba pasivamente
2. La respuesta de Dios era esperar marchando. Éxodo 14:15
3. La obediencia siempre da victoria. Éxodo 14:19-22,30.

II) LA EXCUSA: “NO TENGO LO QUE ME HACE FALTA”. Éxodo 3.

A. Excusas que usó Moisés:
1. “No soy el que debería ser”. Éxodo 3:11.
2. “No tengo un título”. Éxodo 3:14
3. “No soy reconocido”. Éxodo 4:1.
4. “No soy buen orador”. Éxodo 4:10.
B. Respuestas Divinas ante excusas humanas:
1. ¿Quién nos envía?: El Gran Yo Soy.
2. Con un propósito sobrenatural. Éxodo 3:9-10.
3. La promesa de su presencia. Éxodo 3:12.

III) LA EXCUSA: “MIS RESPONSABILIDADES NO ME LO PERMITEN”.

A. Dios nunca llama al ocioso. Lucas 9: 59-61.
B. La responsabilidad de cada generación. Hechos 13:36.
C. La responsabilidad de poner el reino como prioridad. Mat 6:33a
D. Dios añade cuando se es responsable. Mateo 6:33b

CONCLUSIÓN: Recuerde: Las excusas lo adormecen. Pero el que busca hacer la voluntad de Dios, verá lo que más le conviene.

“El precio de seguirle”

Evaluar nuestro compromiso e introducir cambios es lo que quiere Jesús de la persona que desea ser Su discípulo. Esto significa que uno no solamente esté a la disposición del Señor, sino que hará todo lo posible para lograr implementar la voluntad de Dios para su vida sin objetar nada, ni poner excusas. Jesús busca y llama a los seguidores que en muchos casos nunca toman el compromiso ser un verdadero discípulo porque no están conformes con las condiciones. Ser un discípulo es la decisión de dejar las filas de los interesados y ponerse al lado de los comprometidos. Tienen que ver con la necesidad de tomar el compromiso de involucrarse en la obra de Dios y obedecer Su voluntad. Estos tres llamados,
voluntarios o elegidos, no hacen más que mostrar que siempre habrá alfo que intentará ser un impedimento para que nuestra entrega al Señor sea prioritaria. ¿Cuáles son las excusas que ponemos al llamado Divino? ¿Qué excusa nos impide servirle cada vez que el Señor nos invita a realizar un compromiso? Un compromiso de seguir a Jesús significa un sacrificio personal, que puede incluir el dejar a la familia atrás (como prioridad), para que nos enfoquemos completamente y sin distracción en servir a Dios. ¿Refleja nuestras vidas más bien la vida de uno de esto supuestos discípulos de Jesús que hemos estudiado hoy que no querían comprometerse totalmente a seguir al Señor? ¿Qué necesitamos cambiar hoy para que estemos en una posición para seguir al Señor bajo sus condiciones? Ahora es el mejor momento para comprometernos como seguidores y hacer su voluntad. Nuestro compromiso hace falta ahora mismo.