“Tesoro bien guardado”

Lo natural es que los tesoros se guarden en cajas fuertes, sin embargo, Dios guardo su tesoro en vasos de barro. Él siempre nos confronta con situaciones que nos hacen ver que sus caminos, pensamientos, y razones no son como los nuestros. El apóstol Pablo dice que la voluntad de Dios fue colocar el ministerio del nuevo pacto (el Evangelio) en vasos de barro: Un contraste entre el valor incalculable del tesoro del evangelio, guardado en hombres, vasos frágiles, que se pueden romper. Pablo dice que el propósito divino del poder de Dios encuentra su demostración total en la debilidad
humana. Describe este vaso de barro como el «hombre exterior», (2 Cor 4:16), el cual es de naturaleza inferior, innoble, desechable, frágil y fácil de romper. Tal contraste entre el tesoro y el vaso de barro, muestra la superioridad del tesoro y la inferioridad del vaso. Sin embargo, la importancia del vaso toma gran valor cuando éste está limpio, vacío y disponible para el servicio del Señor. Aun sometido a pruebas y tribulaciones por causa del evangelio, a las aflicciones y de lo frágil que es, ese vaso de barro no está roto. Pablo muestra que ellas no lo han desanimado. Podemos decir como el apóstol luego de la gran batalla, que esta baso de barro puede llegar a estar derribado, pero no destruido.

Bosquejo

Texto: 2° Corintios 4:7-18

Tema: “LO SOBRENATURAL, EN VASOS DE BARRO”

¡Parece una contradicción!: PONER ALGO TAN VALIOSO COMO UN TESORO EN UN RECIPIENTE DE BARRO. Era una modalidad en los días del Apóstol Pablo y El Espíritu Santo usó esa comparación:

Consideremos:

I) LO FRAGIL DE UN VASO DE BARRO.

A) El barro, demuestra que es frágil porque: Isaías 2:22
1. Cuando está húmedo o mojado es moldeable.
2. Cuando está seco, se quiebra muy fácilmente. Daniel 2:42-43
B) Dios enseña por medio de la visita a la casa de un alfarero. Jer. 18:1-6.
C) La dureza del corazón que debe ser quebrantado. Salmos 51:17.
D) El barro que debe ser moldeado en las manos de Dios. Jeremías 18:4-6.

II) LOS VALIOSOS TESOROS EN VASOS DE BARRO.

A) El tesoro de la salvación. 1°Timoteo 1:15
B) El tesoro de saberse hijos de Dios. San Juan 1:12.
C) El tesoro del Espíritu Santo. Hechos 2:1-4.
D) El tesoro de la comunión con los hermanos. Salmo 133:1-3.
E) El tesoro de la armadura espiritual. Efesios 6:10-18.
F) EL tesoro de la esperanza. 1° Tesalonicenses 4:13.
G) El tesoro de la Palabra de Dios. Salmos 19:10.

III) ¿POR QUÉ TESOROS TAN VALIOSOS EN VASOS DE BARRO?

A) La diferencia de un hermoso bebé a un anciano Salmos 90:10.
B) Le cuesta aprender la lección al humano. Marcos 10:35-36.
C) La excelencia no es del barro sino de Dios. 2° Cor. 4:7.

IV) ¿QUÉ PRODUCEN LAS TRIBULACIONES EN EL VASO DE BARRO?

A) ¿A quién le agradan las tribulaciones o aflicciones? Salmos 46:1b.
B) Algunas tribulaciones del Apóstol Pablo. 2°Corintios 11:24-30.
C) Produce el excelente y eterno peso de gloria. V.17.
D) La proclama paulina. Romanos 5:3-5

CONCLUSIÓN: ¿Qué va sucediendo con el hombre exterior? V. 16. Recordemos 2°Corintios 4:1-2.
¡NO DESMAYAMOS!

“Vasos de barro”

Antiguamente, el barro era utilizado para confeccionar vasijas que se utilizaban en su vida diaria. Era un material común, frágil y reemplazable. Sin embargo, al ser horneado y procesado, permitía hacer vasijas resistentes al duro trato y a las inclemencias del tiempo. El barro, así procesado, se volvía una vasija útil para diversos propósitos: guardar alimentos, objetos valiosos, alimentos, etc. La vida del creyente se asemeja al proceso de formación de un vaso de barro. Los creyentes somos como vasijas de barro, comunes, frágiles (pero a la vez resistentes) y reemplazables. Es decir, no somos nada especial, ni somos estrellas o gente “cool”. No se nos debe distinguir por ser exitosos, grandes, populares e
influyentes. Si somos honestos debemos reconocer que tenemos muchos defectos, luchamos contra nosotros mismos, pasamos tribulaciones y momentos duros. Podemos ser tercos, orgullosos, obstinados, jueces y criticones y una larga lista de “cualidades”. Aun así, tenemos un tesoro, el cual no es nuestro, sino que reside en nuestro interior: tenemos el conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo, a través del Espíritu Santo que mora en nosotros. El evangelio nos ha resplandecido, y hemos sido salvados por la fe en el Señor, la cual nos ha sido dada por Dios. En Su soberanía, a
Dios le ha agradado permitir que vivamos con ese tesoro glorioso pero rodeado de debilidad. No sólo somos barro en las manos del Señor, sino que somos moldeados para su servicio, llamados a ser vasos de honra y gloria para El. Por más situaciones difíciles que podamos pasar, la Biblia declara que somos victoriosos: Dios nos tiene en sus manos, nos está moldeando para su gloria y honra, y podemos confiar en que Dios cumplirá sus propósitos en nosotros (Salmos 138:8)