Guerreros vencedores

La “agonía” de Lucas 22:44 no refiere a los últimos espasmos que preceden a la muerte, sino al sentido normal de combate, siendo aquí el combate interior y provocando la ansiedad. El evangelio inspiraría en este pasaje en el modo como, en el mundo greco-romano, se representaba a los atletas. En un tal contexto, la “agonía” es el estado de tensión interior, la concentración extrema, característica de los atletas a punto de comenzar la lucha; teniendo el rostro muy pálido, temblando por todo el cuerpo y sudando abundantemente. En el monte de los Olivos, Cristo, se nos muestra como el perfecto atleta. Su oración, como por otra parte la de los cristianos, correspondería a los medios utilizados por los atletas para mantenerse en forma antes del combate. El fervor de su oración, traía el fruto del sudor, pero no como simple sudor de esfuerzo humano, sino como el sudor del que en el fragor de la carrera se esfuerza en que se haga la voluntad del Padre. Todo guerrero espiritual se esforzará hasta, si es necesario, “la agonía”. Nuestras batallas, es sabido, se ganan en la oración. Y en estos casos, en particular, la lucha se define en la fortaleza que presente el guerrero de Dios en estos momentos. Hoy en día, vivimos días malos. Aumentemos nuestras fuerzas para tomar la victoria que Él logró en aquél monte, en aquella agonía. En Cristo, sus guerreros son más que vencedores.

Bosquejo

Texto: Lucas 22:39-46

Tema: “JESUCRISTO, EL MEJOR MODELO EN LA ORACIÓN”

Hay una frase que los hijos de Dios deberían recordar y que se halla en Hechos 12:5b. “Pero la Iglesia, hacía sin cesar  oración a Dios por Pedro”. Esa frase anima a que los discípulos de Jesús hagamos lo mismo. Hay 4 verdades  fundamentales, que ayudan a todo aquel que sabe que es un guerrero en la oración.

Consideremos:

I) NADA PUEDE SUPLANTAR A LA ORACIÓN.

A) Cómo organismo que es, la Iglesia experimenta cambios.
B) Se presentan controversias entre gente espiritual. Hechos 15:36-40.
C) Cambian las opiniones, los métodos, las formas y la gente.
D) Pero la vida de oración, no puede ser suplantada por nada.

II) LA ORACIÓN ES PARA Y POR TODOS.

A) Qué realidad expresa el Salmo 8:2.
B) Un joven que aprendió escuchar la voz de Dios. 1° Samuel 3:1-12.
C) Una abuela, que fue un ejemplo en su fe. 2° Timoteo 1:5-7.
D) Y la hermosa oración de una mujer: Ana. 1°Samuel 1:27.

III) EL PODER DEL ACUERDO, EN LA ORACIÓN.

A) Un problema para muchos: ponerse de acuerdo. Mateo 18:19.
B) Jesús muchas veces iba a orar con sus discípulos. Mateo 26:36-38.
C) El alma de Jesús, como guerrero sentía tristeza. V.38.B.
D) Les pide a los tres que velaran con Él. V.38c.
E) La unidad de la primera Iglesia. Hechos 2:1.

IV)  EL LLAMADO DEL GUERRERO A PERSISTIR EN LA ORACIÓN.

A) La parábola del juez injusto y la viuda. Lucas 18:1-2.
B) Enseña la realidad de orar siempre y no desmayar. V.1.
C) Jesús persistió en Getsemaní. Mateo 26:43-44.
D) Elías experimentó la intervención divina. Santiago 5:17-18.

CONCLUSIÓN: El modelo que dejó Jesucristo es para toda la Iglesia, dándole la oportunidad de persistir y no desmayar en la oración. 1° Tesalonicenses 5:17-18

Cuidando la comunión

“…Y él se apartó de ellos… y puesto de rodillas oró… (Luc 22:41)

El verbo que expresa aquí la idea de separación quiere decir: tirar violentamente, arrancar, por ejemplo, una mujer de sus hijos. Conservando la misma fuerza de este verbo en el relato de Lucas, podemos imaginar cuánto debió costar al corazón de Jesús la separación, después de reforzar los lazos de amistad entre Él y sus apóstoles a lo largo de la cena de despedida, después de haber participado en la Santa cena, inclusive y en el lavado de los pies indicándoles la grandeza del servicio. Jesús habló de la importancia de orar en comunión con otros, pero aquí buscó la soledad para invocar al Padre: Deseaba orar solo y, sin embargo, quería estar acompañado espiritualmente de sus discípulos. Tal vez a esa distancia (un tiro de piedra – 60 metros) los discípulos podían aún ver y oír a su Maestro. El guerrero, a veces tiene que apartarse. Los tiempos de oración demandan, en ciertos momentos, una entrega que exigirá la separación del cristiano para fortalecerse espiritualmente. Era clave para Jesús esa batalla espiritual, pues era la última y más importante, ya que esa lucha tenía que ver con la carga del pecado de la humanidad que se aproximaba. Como cristianos, se nos presentarán momentos en que la batalla demandará de cada uno de nosotros una entrega a la oración, un “apartarse”, una dedicación para armarse para la confrontación que se presente. No descuidemos la comunión, pero también, solos con Dios, tomemos las armas de la oración para los días malos