Verdaderos amigos

Cuanta la Biblia, que en los tiempo de Jesús, unos hombres llevaron a un minusválido a encontrarse con Jesús. A causa de la multitud, no pudieron pasar por lo puerta, por lo que haciendo un agujero en el techo lo bajaron para tal encuentro. Los verdaderos amigos nos llevan a Dios en nuestros momentos de debilidad. Caminar por la vida en un mundo que menosprecia a Dios, con nuestra carne plagada de pecados, y contra un enemigo decidido, es demasiado difícil como para intentarlo solos. Si estamos solos, creemos fácilmente las mentiras de Satanás y nos hundiremos bajo el peso de nuestro pecado. Solos nos desanimaremos y nos cansaremos. Como ese paralítico, necesitamos la ayuda de otros creyentes para que nos lleven a Dios. Entonces, ¿cómo podemos nosotros llevar a otros a Dios? Podemos aliviar las necesidades reales de aquellos que soportan un intenso sufrimiento en el nombre de Jesús. O simplemente podemos llevar a nuestros amigos a Dios en oración, pidiéndole que haga cosas más grandes en sus vidas de las que nosotros podemos hacer por ellos. Los verdaderos amigos harán la obra de Dios en favor de otros necesitados. Muchos se levantarán espiritualmente por amigos interesados en su persona

Bosquejo

Texto: 1 De Corintios 3:1-17.

Tema: REALMENTE: ¿QUIEN SOY?

Lo triste que ha sido para una persona cuando creció y no tuvo el reconocimiento correcto. Ejemplo: Abram, Agar e Ismael. Génesis 16:1/6. Gedeón y su hijo Ismael. Jueces 8:30 y 9:4-5. Al estar ahora en Cristo, el Cristiano tiene que saber cual es AHORA SU IDENTIDAD.

Consideremos:

I) CONSIDERARME AMIGO DE DIOS.

A) La mayoría de la gente no se considera amiga de Dios.
B) Me considero amigo de Dios porque Él me ama en todo tiempo. Proverbios 17:17.
C) Cuatro hombres que demuestran la actitud de un amigo. San Marcos 2:1-5.

II) PRIVILEGIOS POR TENER AMIGOS EN LA VIDA.

A) La amistad de David y Jonatán. 1° Samuel 20:42.
B) Poder entrar al juicio de Jesús, por una amiga portera. V.16.
C) El privilegio de recibir revelaciones del amigo Divino. Génesis 18:16-17.
D) Los amigos de Dios son alertados. Mateo 2:13.

III) LAS BENDICIONES QUE RECIBE TODO EL QUE ES AMIGO DE DIOS.

A) Al ser amigos de Dios podemos vivir en Su presencia. Ej. Elías. 1° Reyes17:1.
B) En la presencia de mi amigo hay plenitud de gozo. Salmo 16:11.
C) Dios perdonó nuestros pecados y busca nuestra amistad. Proverbios 17:9.
D) Dios no busca nuestra amistad por nuestras riquezas. Proverbios 19:4.
E) La seguridad que nos da el Mejor amigo. Isaías 32:2.

IV)  EL AMIGO DE DIOS, DESEA OBEDECERLE A SU SEÑOR.

A)La amistad con el mundo estorba al obedecer a Dios. Santiago 4:4.
B) La afirmación del Señor Jesús. San Juan 15:14.
C) La palabra profética sobre la vida de Jesús. Salmo 40:8.
D) El cumplimiento de esa palabra profética. Hebreos 10:5-7.

CONCLUSIÓN: Lo mejor que le puede suceder a cada ser humano, es vivir en Amistad con Dios. Recuerde lo sucedido con Enoc. Génesis 5:22-24.

Llamados amigos

Es difícil encontrar verdaderos amigos. Son aún más cercanos que la familia, y con frecuencia, nos conocen mejor. Oran por nosotros, creen con cuando nuestra fe es débil nos hacen un lugar cuando la vida se desmorona, y se regocijan contigo cuando todo está bien. Pero sobre todas las cosas, los verdaderos amigos te recuerdan quién y qué es lo más importante: El Señor Jesucristo. La esencia de la amistad cristiana es un compañerismo forjado al fuego de dos convicciones: solo Jesús puede satisfacer al alma, y solo por su reino vale la pena vivir. Por eso la amistad cristiana es un tesoro, porque nos ayuda a aferrarnos a nuestro mayor: Cristo. Él es nuestro pan de vida, nuestra agua viva, nuestra perla de gran precio, nuestra luz, nuestra resurrección, nuestra misma vida. Por lo tanto, el mejor regalo que un amigo
puede dar es comprometerse a luchar por nuestro gozo y nuestra comunión con Cristo. El apóstol Pedro, involuntariamente, confundió esa amistad cuando le dijo que no vaya a la cruz. Un buen amigo que no entendió los principios espirituales de ese momento, pero que luego, restaurado, fue uno de los padres de la Iglesia Cristiana. Busquemos de entre el pueblo de Dios, verdaderos amigos que nos alienten e impulsen a seguir fieles al gran amigo Jesucristo. Él mismo nos aseguró: “…Ya no los llamaré siervos, sino amigos…” (Juan 15:15).