“Diseñado para ver Su gloria”

Cada uno de nosotros ha sido creado para darle gloria a Él. El hombre ha sido hecho para el deleite y el placer de Dios, y encontramos nuestra razón de ser cuando somos vinculados a ese hecho maravilloso de ser parte de una creación que alaba a Dios, que bendice a Dios. Fuimos creados para gloria de Dios, Él nos formó, Él nos hizo con el principal propósito de glorificarle; de que todo nuestro ser, todo lo que hagamos, en todo lo que somos le demos gloria a Dios. Y muchas veces, esto contrasta con la idea que nosotros tenemos acerca de nuestra propia vida, acerca de que tenemos ciertas ilusiones y de la vida que no parecerían que así fuera. Creemos que somos el centro de todo lo que sucede a nuestro alrededor, y creemos que Dios está dispuesto a hacer todo lo que sea para complacernos, y cuando empezamos a entender esta verdad, de que realmente no es así, sino todo lo contrario, de que en lugar de pensar qué es lo que Dios puede hacer por nosotros, debiéramos estar pensando qué es lo que nosotros podemos hacer para Dios, nos encontramos con esta verdad que dice que realmente fuimos creados para darle gloria a Dios y nos damos cuenta que hemos vivido de una manera equivocada a lo largo de mucho tiempo. Recordemos al profeta Isaías: Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra, todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice (43:6,7).

Bosquejo

Texto: 1 De Corintios 3:1-17.

Tema: REALMENTE: ¿QUIEN SOY?

Lo triste que ha sido para una persona cuando creció y no tuvo el reconocimiento correcto. Ejemplo: Abram, Agar e Ismael. Génesis 16:1/6. Gedeón y su hijo Ismael. Jueces 8:30 y 9:4-5. Al estar ahora en Cristo, el Cristiano tiene que saber cual es AHORA SU IDENTIDAD.

Consideremos:

I) LA PÉRDIDA DE LA GLORIA.

A. La visión del profeta. Ezequiel 11:23
B. La destitución de la gloria. Romanos 3:23
C. Esa destitución llevó a la degradación. Romanos 6:23

II) LA RESTITUCIÓN DE LA GLORIA

A. La primera promesa de la redención. Génesis 3:15
B. La gloria vuelve cuando la simiente se hizo carne. Ezequiel 43:4,5
C. Un misterio que necesitaba ser revelado. Colosenses 1:26
D. Se revela cuando se cumple el tiempo de Dios. Gálatas 4:4
E. Hay promesas impactantes al respecto.
1. La tierra llena de gloria. Habacuc 2:14
2. El Deseado trayendo gloria a su casa. Hageo 2:7

III) LA IGLESIA DE JESUCRISTO REFLEJANDO SU GLORIA

A. Desarrollando el misterio. Colosenses 1:16-19
1. La plenitud del Padre. V.19
2. Habitando en el Hijo. V.19
3. Reflejada por la Iglesia. V. 27
B. El resplandor de los hijos de Dios. Filipenses 2:15
C. El espejo.

IV) CONSEJOS PARA REFLEJAR SU GLORIA

A. Ser lavados y renovados diariamente. Tito 3:5
B. Amar la santidad. Salmos 24:3,4
C. Disfrutar de la comunión con los hermanos. 1° Juan 1:5-7
D. Mantener la mente llena de la Palabra de Dios. Colosenses 3:16
E. Mirando la gloria, somos transformados. 2° Corintios 3:18

CONCLUSIÓN: Ejemplo del sol, la tierra y la luna.

La causa de todo

Dice el Apóstol Pablo a los Romanos: Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén (11:36). Enseña la Palabra que primero, somos de Él, o sea, pertenecemos a Él y no nos pertenecemos a nosotros. Lo que tenemos a nuestro alrededor no nos pertenece a nosotros, le pertenece a Él. Nuestros familiares; los ministerios; la iglesia no es nuestra, es de Él. El mundo, el universo, el dinero; la casa. Todo lo que tenemos, lo que vemos, lo que observamos a nuestro alrededor debemos entender que le pertenece a Él. Y es por Él, es por Jesús. De repente caemos en la confusión de pensar que Dios hace todas las cosas para nosotros. Y la Biblia dice: “…las cosas son por Él…”. El origen de todas las cosas es Jesús, la causa de todo esto es Jesús, y dice no solamente por él, sino para él. Todo lo que está alrededor no solamente es de él y es por él sino que es para él. O sea que absolutamente todo lo creado tiene la
finalidad de complacerle a él, de complacer a Jesús. Nos sentimos bien cuando algo sale bien, porque participamos de alguna manera y alguien nos da las gracias, pero en el fondo de todo tenemos que recordar esta gran verdad que no es por nosotros, que no es para nosotros. Que las cosas no son nuestras, que por mejor que nos sintamos tenemos que recordar que no es para nuestra gloria. El gozo de tener una vida, de tener un corazón libre, un corazón limpio nos hace volver a pensar que cuando regresamos al diseño original de Dios, las cosas son verdaderamente hermosas. Encontramos nuestra posición, cuando encontramos nuestro lugar para darle gloria a Dios, la vida es lo más hermosa que te podamos imaginar.