La Palabra de Dios es Viva

La humanidad se ha obsesionado por mucho tiempo en encontrar la fuente de la vida, la fuente de la eterna juventud. Miles de fábulas aseguraban que se podía encontrar en algún lugar escondida, un elixir mágico, que al beberlo, otorgaría una vida absolutamente eterna. Hombres y mujeres, obsesionados con una realidad sin muerte y lograr perpetuarse durante todas las generaciones venideras. Hoy algunos creen encontrarla en las manos de un cirujano plástico o en sofisticados procedimientos médicos que prolongan aparentemente la existencia. Pero para todo hijo de Dios, hay una verdad que el mundo desconoce; y es que ¡La fuente de vida ya está en nuestras manos! ¡La Palabra de
Dios es viva y es vida! Tiene vida, imparte vida. Es justo lo que Jesús le dijo a su discípulos en Juan 6:63 “las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” El contexto indica que las palabras de Jesús no habían sido precisamente bien recibidas (vrs. 59, 60 “Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum. Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?”) hasta el punto que algunos de los que hasta entonces eran sus seguidores decidieron abandonarlo (vr. 66). Y es en este momento, de incertidumbre para algunos, que Jesús desafía a los 12 a irse también si así lo deseaban, pero un Pedro que experimentó y vió el poder glorioso del Señor, responde una verdad que hasta el día de hoy sigue vigente para todos aquellos que aman al dador de la vida: “Señor, ¿a quién iremos? (si solo) Tú tienes palabras de vida eterna.” (vr. 68)

Bosquejo

Texto: 2° Timoteo 3:10-17.

Tema: SOLO LA PALABRA QUE ES VIVA Y EFICAZ

Es sorprendente ver las bases de las religiones; cuales son los fundamentos de sus creencias. En los días de la Reforma, había diferentes fundamentos, sobre los que se basaba la fe. Por tal motivo, la Reforma proclamó las Escrituras Bíblicas, como la única fuente doctrinal, para lo cual tenía sus razones.

Consideremos:

I) LA INSPIRACIÓN DIVINA DE LA BIBLIA

A) Personajes que trataron de presentar un Evangelio diferente. Gálatas 1:6-7.
B) Tradiciones pueden ser buenas, pero no son Palabra Inspirada. Mateo 15:2-3.
C) Jesús mostró la importancia de la Palabra sobre las tradiciones. Marcos 7:3-5.
D) Pablo, el Apóstol alerta al respecto. Colosenses 2:8-10.
E) La Palabra Inspirada debe estar en abundancia entre nosotros. Colosenses 3:16.

II) LA VIDA Y LA VIGENCIA DE LA PALABRA.

A) La única regla que puede regir ordenadamente es la Palabra de Dios. Hebreos 4:12.
B) Un imperativo del Señor Jesucristo para todos. San Juan 5:39.
C) Sucesos a nuestro alrededor confirman la Palabras de Jesucristo. Mateo 24:35.
D) La experiencia de vida según el salmista. Salmo 119.25.

III) EL PODER DE LA PALABRA.

A) Desde los orígenes, Dios demostró el poder de la Palabra. Génesis 1:3, 6,9.
B) La expresión del centurión romano. San Mateo 8:5-8.
C) Fue el Verbo creador del que escribe. San Juan 1:1-3.
D) La Palabra siempre cumple su objetivo. Isaías 55:10-11.
E) La declaración divina ante el poder de la Palabra. Jeremías 23:29.

IV) CINCO BENEFICIOS QUE OTORGA LA PALABRA INSPIRADA.

A) Es útil para enseñar. 2° Timoteo 3:16a.
B) Es útil para redargüir. 2° Timoteo 3:16b.
C) Es útil para corregir. 2° Timoteo 3:16c.
D) Es útil para instruir en justicia. 2° Timoteo 3:16d.
E) Es útil para salvación por fe en Jesucristo. 2° Timoteo 3:15.

CONCLUSIÓN: La palabra de Dios es la autoridad máxima en nuestra fe, en la doctrina y en la práctica

La Palabra de Dios es eficaz

Hay tres palabras parecidas pero que significan cosas diferentes: eficiente, efectivo y eficaz. Eficiente es la habilidad
que permite hacer un uso óptimo de un recurso. Efectividad es la capacidad de producir el efecto esperado. Eficacia es la virtud de cumplir un propósito, alcanzar un objetivo, lograr lo que se desea. La palabra “eficaz” puede traducirse como “poderosa” o “activa”. La Palabra tiene poder (energía) capaz de obrar un efecto sobrenatural. Cada vez que el cristiano se expone a la Palabra de Dios, hay un poder que se libera, un efecto poderoso que debe suceder. Es lo que Pablo afirma en 1 Cor. 2:4, 5: “y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.” La predicación no debe ser un discurso teológico que confunde y enreda. Tampoco debe ser una pieza de oratoria cuya elocuencia o erudición impresione a los oyentes. La responsabilidad de un predicador es exponer la palabra de Dios de tal modo que sea claramente entendida y que el poder de Dios obre en la vida de los oyentes. La actitud de todo hijo de Dios al escuchar un mensaje debe ser como la de los tesalonicenses: “…porque al oír ustedes la palabra de Dios que les predicamos, la aceptaron no como palabra humana sino como lo que realmente es, palabra de
Dios, la cual actúa en ustedes los creyentes.” (1 Tes.2:13 NVI) Permita a diario el obrar de Dios en su vida, mediante la Poderosa Palabra del Señor; para que su vida sea transformada, edificada y fortalecida. Recuerde: “así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.” Isaías 55:11