Un encuentro que satisface

Me levantó, pues el Espíritu y me tomó… Pero la mano de Jehová era fuerte sobre mí”  (Ezequiel 3:14)

La vida cristiana es una revelación progresiva. Es una escuela en la que aprendemos todos los días. Así mismo la comunión con el Espíritu Santo es gradual y aprendemos a conocerle mejor en la medida que saquemos tiempo para estar con él y cuidemos lo que somos y lo que hacemos. Desconocer que podemos tener comunión con el Espíritu Santo nos puede llevar a cometer muchos errores en la vida. Por el contrario, seguir conociendo más y mejor al Espíritu Santo como persona nos llevará a una comunión grande con El que nos beneficiará enormemente. El Espíritu Santo viene para llevarnos a una mayor comunión con el Padre y con el Hijo. Él nos revela la Palabra, nos alienta, nos imparte su unción y está presente en cada circunstancia de nuestras vidas; él es el más grande amigo que no nos abandonará. Él ha puesto Su Espíritu dentro de nosotros, libertándonos a una vida nueva en el Señor Jesucristo. Aquí es donde el creyente encuentra su identidad, seguridad, importancia y suficiencia. Viene de Cristo morando en nosotros por el Espíritu Santo. El sistema del mundo te dejará en sequía en todo momento. Sólo Cristo satisface. El Espíritu Santo crea en los creyentes una orientación profunda hacia la justicia. El verso cinco nos recuerda la mente controlada por el Espíritu, “Los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu” la Mente del cristiano debe estar constantemente en las cosas del Espíritu y lo que Él desea. El principio de la naturaleza renovada domina su pensamiento y por lo tanto sus acciones

Bosquejo

Texto: San Juan 1:29-34; 16:5-16.

Tema: UN ENCUENTRO Y SUS CONSECUENCIAS

Cada encuentro que el Señor Jesús tuvo con alguna persona,esa persona no fue más la misma. Lo mismo sucede con el Espíritu Santo, pues cada encuentro con Él produce consecuencias transformadoras y vivificadoras.

Consideremos:

I) UN ENCUENTRO QUE PRODUCE CONTINUIDAD.

A) Descender y permanecer (Juan 1:33).
B) Tres verbos activos:
 1. Estar. Juan 16:7.
 2. Conocer. Juan 16:13
3. Morar. Juan 14:16-17.
C) La palabra “Parakletos” (el que camina con nosotros) Juan 14:16-17

II) UN ENCUENTRO QUE ERRADICA LA ORFANDAD

A) Jesús aclara: NO los dejare huérfanos. Juan 14:16.
B) Orfandad: Deja heridas profundas
     1. El encuentro del huérfano y el Rey. 2° Samuel 4:4 y 9:3-5.
2. El nieto del Rey vivía en el basural. 2° Samuel 9:3-4b
3. Por misericordia fue guardado. Oseas 14:3.
C) En Cristo tenemos la paternidad divina. Romanos 8:16 y Efesios 1:5.

III) UN ENCUENTRO QUE DA SABIDURÍA.

A) Salomón pidió sabiduría. 1° Reyes 2:7-12.
B) La enseñanza del Apóstol Santiago. Cap. 1:5.
C) Un requisito para los que desean servir (diakonía). Hechos 6:3
D) La iglesia hoy, necesita el don de sabiduría. 1° Corintios 12:8

IV) UN ENCUENTRO QUE GLORIFICA A DIOS

A) Fuimos creados para Su gloria. Efesios 1:6
B) Nunca el Espíritu Santo busca la gloria para sí. Juan 7:18.
C) El que vive lleno del Espíritu sabe que vive crucificado con Cristo. Gálatas 2:20
D) Por medio de la obra del Espíritu Santo en nosotros Jesucristo es glorificado. Juan 16:14

CONCLUSIÓN: En Pentecostés hubo un encuentro que trajo poder.En la casa de Cornelio hubo otro encuentro que mostró el camino de salvación. En Éfeso hubo un encuentro del bautismo en el Espíritu Santo. ¿Qué resultados hubo en nosotros?.

Un encuentro transformador

Jesús les habló a los discípulos acerca de la llegada de “otro” consolador. Nosotros, habiendo aceptado el principio de Trinidad, sabemos que el anterior al “otro”, era el mismo Señor Jesucristo. Claro que para participar el Espíritu Santo en la vida de cada creyente, solo de una manera espiritual Él podría tener un encuentro diario y constante con cada cristiano. Los cristianos están “en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios está en vosotros. ” (Rom 8:9).  El poder transformador del Espíritu mora en todos los creyentes. Cada creyente nacido de nuevo tiene al Espíritu Santo morando en él. No tiene algo del espíritu, o una porción del Espíritu. Él tiene todo de él. No necesitamos más del Espíritu, solo  tenemos que rendirnos a Él sin reserva alguna. Nos aferramos a las áreas de nuestras vidas que necesitan estar en sumisión a su voluntad. Al leer su Palabra sientes  la fuerza en el corazón por el Espíritu o incitándote en el  interior y pinchándote debemos ceder a su dirección. Cuando señala al pecado en nuestra vida tenemos que confesar y dejar de hacerlo. Cuando Él nos señala una gran promesa o ilumina nuestra mente en cuanto a lo que somos en nuestra posición delante de Dios tenemos que creerle. Es Su Palabra. El apóstol Pablo dijo: “Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne…(Gál 5:16).Un encuentro con el Espíritu Santo nos lleva a caminar con Él. El diario vivir  nos mostrará bendecidos porque  el Consolador glorificará al Padre en nuestras vidas. Caminando con su Espíritu, los deseos de la carne ya no tendrán lugar pues en el ámbito espiritual es uno o el otro. Recordemos al apóstol cuando dijo: “… los que son de Cristo han crucificado la carne con sus deseos…” y “…los que son guiados por el Espíritu de Dios estos son hijos de Dios…” (Gal 5:24; Rom 8:14)